Los grupos electrógenos no parecen muy compatibles con la preocupación por las emisiones de CO2
Dicen que “doctores tiene la Santa Madre Iglesia” pero no parece muy congruente que mientras se pretende, al menos aparentemente, una defensa a ultranza de nuestro medio ambiente y una reducción de las emisiones de CO2, se obligue a los feriantes a alimentar eléctricamente sus atracciones con grupos electrógenos de gasoil.
Es un problema viejo, muy viejo, al que nadie ha puesto solución, menos aún con la extinción de la mercantil concesionaria del recinto descubierto del mercado, a pesar del abandono de las instalaciones.
No solo el problema es la contaminación provocada por unas decenas de grupos electrógenos que deberán instalarse, sino también por el grave perjuicio económico que ello supone para los feriantes, obligados a subir el precio de las atracciones para compensar, en muchos casos, los miles de euros de combustible empleados durante la feria.
Los feriantes llegaron a ofrecer en su día al Ayuntamiento hacer las reparaciones necesarias por su cuenta, algo para lo que no obtuvieron permiso del consistorio.
