No se asusten, gracias a Dios, Esteban Ventura sigue estando entre nosotros, pero ha decidido hoy dejar de militar en “Ciudadanos” y renunciar a su acta de concejal.
Pero éste no es un artículo político, éstas son letras que quiero dedicar a mi amigo, un amigo de los de verdad, de los que te encuentras pocos. Un artículo escrito más con lo que el corazón me dicta que con lo que el teclado me pide.
Nuestras diferencias políticas nunca fueron un obstáculo desde que coincidimos, hace ya casi cuatro años, en el Ayuntamiento de Castellón. Él como concejal, yo como asesor de otro grupo político, conectamos enseguida.
Es fácil conectar con quién sí tiene vocación de servicio público, con quién es capaz de dedicar su tiempo a mejorar la vida de los ciudadanos de Castellón.
Su implicación con el movimiento vecinal es total y allí donde le reclaman aporta su esfuerzo, sin dudarlo un instante y sin pedir nada a cambio.
Rebosa saber estar, educación y diálogo. Nunca te aburres a su lado, sabe escuchar, le gusta aprender y siente siempre la necesidad de hacer mejor las cosas.
El Ayuntamiento de Castellón pierde hoy un gran político y un gran concejal, yo, gracias a Dios, no pierdo un amigo con el que he tomado café centenares de mañanas en la Plaza Pescadería, en esos ratos que la actividad municipal nos lo permitía, Esteban seguirá siempre siendo mi amigo, un gran amigo.
Independientemente de ideologías, incluso de la gran diferencia de edad que nos separa, tengo que agradecer a mi paso por el Ayuntamiento de nuestra ciudad haber tenido la oportunidad de conocer una persona de la excelente categoría de mi amigo Esteban Ventura.
