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Opinión

El diesel acabó con los dinosaurios

Artículo de opinión de Luis Andrés Cisneros

Una legión de coches diesel, coches gasolina, plásticos, dióxido de carbono, vacas y todos los males que aquejan a nuestro «planeta», ya fueron los responsables, en el período Cretácico, de propiciar una hecatombe en la Tierra y acabar con casi toda la vida humana.

Hasta hoy en día, todos los indicios apuntaban a que la caída de un meteorito fue la causante de ese Armagedón que, posteriormente y debido a la explosión de volcanes y la oscuridad en la que se sumió la Tierra, propició una época glacial matando a los pocos animales que sobrevivieron.

Pues bien, los fanáticos del «cambio climático» ya reniegan de lo que se sabe desde hace tiempo, y ahora lo achacan todo al clima. Menos mal que aún no habían nacido ni Francisco Franco, ni el fascismo, ni Vox ya que de lo contrario seguro que serían colaboradores necesarios.

Recordemos los vaticinios agoreros que se han ido cambiando en los últimos años, al no verse cumplida ninguna de sus profecías y que resultaron ser auténticos fiascos. ¿Se acuerdan de lo nefasto del agujero de ozono? Bueno, pues parece que no era tan grave, o no existía.

Luego se paso al efecto invernadero, que iba a suponer “la madre de todas las desgracias”. Pero, el gozo en un pozo de los capitostes del clima ya que no supuso ningún problema para los habitantes del planeta. Había que buscar otra señal de alarma.

Apareció la alarma sobre el aumento descontrolado de las temperaturas lo que iba a suponer la desaparición de los casquetes polares y la inundación de los territorios costeros en todo el mundo, amén de la desaparición de los osos polares. Miren su tenían fe en sus predicciones los capitostes del «cambio climático» que muchos de ellos construyeron casas y palacetes al lado mar.

El gozo de la “científica” Greta Thunberg en un pozo, No solo es que el hielo en el Ártico no haya disminuido, es que incluso ha aumentado. El número de osos está aumentando y su número ha llegado a marear cotas jamás vistas. Si a eso unimos que la Antártida, la mayor reserva de hielo del planeta, lleva 40 años creciendo. Y el Polo Sur ha sufrido su invierno más gélido en 2021.

¡Qué forma más extraña de calentamiento! A la vista de todo esto había que buscar algo que no fracasara. Hasta que, al final, Eureka, exclamaron los que se forran con el clima, ya tenemos la solución. En vista de que el clima cambia continuamente, no hará falta cambiar ni el nombre ni la justificación, además la gente, hoy en día traga por todo.

Tengamos en cuenta que han sido tan listos que han encontrado un culpable, como si fuera Franco, Vox o la ultraderecha, tan sencillo como, el hombre (es curioso que en este caso no dicen mujer, es la única vez que no usan el lenguaje inclusivo).

Sus coches contaminan, lo que come contamina, su machismo contamina, el plástico que usa contamina, su sola presencia en el mundo contamina. Mientras tanto, el vapor de agua, principal productor de CO2, no tiene la culpa de nada.

Por el contrario, los vehículos de los altos dirigentes de nuestro mundo, incluido los aviones que funcionan con combustible que prohíben al resto de los humanos, son lo más parecido a un vergel de flores. Es curioso, todo lo que se usa en la guerra de la OTAN contra Rusia y que se desarrolla en Ucrania, está libre de elementos que contribuyan al cambio climático.

Lo que si podemos tener claro es que todo lo referente a la nueva religión del «cambio climático», es un gran negocio en el que se forran unos pocos gracias, sobre todo, a los impuestos que nos roban los promotores de la Agenda 2030.

Les animo a que entren en el siguiente enlace, donde encontrarán un gran artículo titulado «Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?», sin lugar a dudas, un estudio claro y conciso sobre la estafa que supone este mantra político.

Frio-polar-en-EEUU-calentamiento-global-VF.pdf

Recuerden, queridos amigos y lectores, es un poco más de un mes tenderemos que ir a elecciones. Meditemos bien nuestro voto y elijamos a aquellos que no están en el mantra del «cambio climático».

Luis Andrés Cisneros

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