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Porquería

Artículo de opinión de Antonio García Besga

Dícese de la suciedad, inmundicia o basura.

También nuestro diccionario equipara inmundicia con deshonestidad  al definirla  como “Indecencia o deshonestidad de una persona o de sus acciones”.

Coger la prensa por la mañana es hacer un auténtico repaso a la porquería de la corrupción, la deshonestidad, la injusticia, la falta de ésta y, sobre todo, a la sinrazón que nos rodea.

Casi todo es justificable, provisional y decente dependiendo de quién lo analice o de cuanto se ha pagado a la prensa de turno.

Pero seguimos teniendo “pan y circo”. Ana Obregón ha sido madre, el Barça gana la liga, el Madrid sale de Europa, luto nacional, los «fachas» del Espayol invaden el césped del RCDE Stadium, conocido popularmente como Estadio Cornellà-El Prat, se casa Tamara Falcó, asistimos durante horas a la coronación de Carlos III de Gibraltar, el cambio climático nos destruye, hacemos el ridículo en Eurovisión y la noticia más grave y desalentadora del mes…nos quitan “Sálvame”.

En la película “Solos en la madrugada” (1978) José Sacristán hace el papel de su mismo nombre, periodista y locutor de radio, que realiza un programa diario de donde se toma el título del film. Cada noche éste era el saludo que dirigía a sus oyentes: “Mis queridos imbéciles”.

Hoy día contamos con cientos de “sacristanes” desaprensivos con micrófono en la boca o pluma en ristre más centenares de políticos y politiquillos que tratan a sus oyentes, lectores y electores con mucha más delicadeza para tenerlos preparados para que se crean todas las trolas que van a decir o publicar.

Nos cuelan leyes inmorales, listas electorales con asesinos, nos arrebatan la propiedad privada, nos roban la soberanía nacional que reside en el pueblo legislando a conveniencia y capricho, nos fríen a impuestos, desvían nuestro dinero a amiguitos, familiares y txiringuitos, gastan más dinero del que tienen y solo nos dicen la verdad cuando se equivocan…mientras, nosotros, seguimos preocupados por “Sálvame”. Como diría un castizo: ¡¡Qué nivel, Maribel!!

Para remate, todos, sin excepción, ahora que estamos en plena campaña electoral, se dedican a hablar de lo mal que lo hacen los demás sin pararse a explicar si ellos lo harán mejor o sin tan siquiera decir lo que van a hacer.

Permítanme un símil taurino. Si un torero no tiene afición, difícilmente se arrimará al toro. Si un político no tiene vocación, difícilmente se acercará a los ciudadanos para preocuparse por sus problemas.

Conozco muy pocos políticos con vocación, la mayoría está más preocupado de su estatus personal que por aquello para lo que le pagan. Y cuando aparece alguno con vocación enseguida lo relegan, primero porque el que trabaja deja en evidencia a quien no lo hace, segundo porque quedan al descubierto todas las carencias de aquellos que solo viven para ellos y, por último, porque se descubre, en casi todas las ocasiones,  la incapacidad de los “trepas”.

La inmundicia y la deshonestidad presiden nuestras instituciones, nuestros medios de comunicación y nuestra vida diaria donde el compañerismo ha desaparecido, donde poderoso caballero es Don Dinero, donde la traición está a la orden del día y donde ninguno de los valores que nos inculcaron nuestros antepasados está en vigor.

¿Cuándo los partidos políticos decidirán buscar líderes y dejarán de poner sus políticas y su futuro en manos de mediocres? ¿Cuándo veremos a los mejores al mando?

Con casi 4.000.000 de parados, si es que no son muchos más,  con una deuda pública impagable, con la inflación desbocada, con un millón de familias sin ingresos, con varios millones de españoles que no pueden llegar a fin de mes, con la pobreza alimentaria y energética en la que viven infinidad de ciudadanos, nadie, absolutamente nadie, se ha planteado la necesidad de un pacto de Estado destinado a salir de la peor situación económica que han atravesado España y los españoles en su historia moderna.

Cierto es que para hacer un pacto de Estado al menos harían falta dos o tres partidos políticos con la calidad suficiente como para pensar más en el pueblo que en ellos, algo difícil de encontrar en este país antes llamado España.

¿Saben por qué de todo esto? Porque ustedes no interesan a nadie, la política se hace para el bienestar de los políticos careciendo de importancia la situación en que se encuentran los que les votan.

¡¡Felices urnas!!

Antonio García Besga

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