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Importancia de la Clase de Religión

Carta del obispo D. Casimiro para este domingo

La vigente ley educativa, la LOMLOE, ha disminuido las horas lectivas de la asignatura de Religión, pero no la ha suprimido. Ha de ser ofrecida de forma obligatoria por todos los centros educativos; es de libre elección para los padres y ha de ser pedida expresamente por ellos. Corresponde a los padres, de modo individual o asociado, velar para que los colegios la oferten y lo hagan en las condiciones establecidas.

            Estamos en periodo de inscripción y matriculación para el próximo curso escolar. Es el momento en que los padres católicos manifiesten su coherencia de fe inscribiendo a sus hijos a clase de Religión o alentándoles, si lo han de hacer ellos mismos. Es un derecho fundamental de los padres que sus hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo con sus convicciones religiosas, también en la escuela. Los padres -y no el Estado- son los primeros y originarios educadores de los hijos.

            Eligiendo la asignatura de Religión, los padres católicos cumplen con su compromiso de educar en la fe a sus hijos, que libremente asumieron el día de su bautismo. Junto con la vivencia de la fe en la familia y en la parroquia, la clase de Religión es necesaria para que los hijos encuentren respuestas a sus interrogantes desde la armonía entre la fe y la razón. Familia, parroquia y colegio son ámbitos necesarios y complementarios para la educación religiosa.

            La formación religiosa es fundamental para lograr el pleno desarrollo de su personalidad, del que no se puede excluir la dimensión religiosa, connatural a toda persona. La clase de Religión, al proyectar luz sobre todas las áreas del pensamiento, da unidad a todo el desarrollo y maduración de la persona desde su libre adhesión a la Palabra de Dios. Es, además, fuente de valores como el respeto al otro, a los padres y mayores, el cuidado de la casa común, la solidaridad y la búsqueda del bien común.

            Esta asignatura ayuda también a dar sentido a la propia existencia y promueve el diálogo y la convivencia fundada en el reconocimiento de los derechos y deberes de la persona, en el respeto del otro y en el servicio a la causa de la paz y de la justicia. La convivencia entre los hombres sólo se realiza si se basa en la verdad y en una correcta comprensión de la persona humana. A este fin contribuye esta asignatura al proponer una visión del ser humano acorde con su naturaleza, su biología y su dignidad inviolable frente a la confusión que algunas ideologías intentan imponer. Finalmente, la clase de Religión ayuda a conocer y comprender nuestra propia historia y cultura.

            Por todo esto, no nos puede ser indiferente que los más pequeños vayan o no a clase de Religión.

XCasimiro López Llorente

Obispo de Segorbe-Castellón

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