El caso podría agravarse si se comprueba que la paciente solicitó una ambulancia el día anterior, pero no la recibió porque «había casos más importantes.»
En los juzgados de Castellón se ha abierto una investigación por la muerte de una mujer de 36 años que falleció en el servicio de urgencias del Hospital General.
La mujer, madre de dos niñas, comenzó a sufrir dolores en el pecho y sensación de asfixia, a pesar de tener buena salud y ninguna enfermedad grave diagnosticada, por lo que su marido decidió llamar al 112 para que una ambulancia la trasladase hasta el hospital. Sin embargo, les dijeron que no podrían atenderles porque “había casos más importantes”
Al día siguiente, su marido llamó nuevamente al 112 y, al no recibir el servicio solicitado, decidió llevarle al centro sanitario, donde pasado el primer reconocimiento, volvieron a administrale un diazepam, la misma medicación que al parecer le habían recomendado telefónicamente el día anterior.
Después de más de seis horas desde su llegada a urgencias, el servicio médico auscultó a la mujer dos veces, realizándole un posterior electro y una analítica. Sin embargo, la madre de la paciente alertó del mal aspecto de su hija y de la extraña forma en la que había empezado a respirar, entrando en parada poco tiempo después.
Los sanitarios intentaron reanimarle mediante el uso de un desfibrilador y tras recuperar el latido en dos ocasiones la paciente falleció.. Los hechos pasaron a disposición judicial y, tras la correspondiente autopsia, determinaron que el fallecimiento había sido causado por una «miocarditis aguda por infección por coronavirus con lesión miocárdica terminal.»
La familia, tras los resultados de la autopsia, ha decidido reclamar indemnización patrimonial contra el centro por la «deficiente asistencia» ya que, aunque son conscientes de las «precarias condiciones en las que trabajan los sanitarios», quieren dejar constancia de las condiciones en las que falleció su familiar.
