El fútbol, una vez más, es protagonista por temas extradeportivos.
Comenzaré diciendo, para que puedan ustedes ir haciéndose a la idea de cuál es mi postura sobre el tema, que me parece increíble, demencial, incongruente e irracional que los telediarios hayan dedicado en el día de ayer 20 minutos de media al “caso” Vinicius en Mestalla.
¿De verdad no tenemos otra cosa que hacer en este país?
En Mestalla se cumplió al detalle el protocolo antirracismo y tanto club como colegiado cumplieron con su obligación. ¿Hay que mejorar el protocolo establecido?
Dicho esto, es lamentable que bien entrado el Siglo XXI pasen las cosas que pasan con referencia al racismo. Hay que condenar cualquier acto relacionado con el racismo en cualquier sitio, no solo en los campos de fútbol, no se trata de colores se trata de personas.
Mucha culpa tiene, diría que gran culpable, es el sistema educativo que nos quieren imponer y el aleccionamiento al que nos someten. Seguimos educando a nuestros niños y jóvenes en el respeto al color de la piel. Eso que disfrazan de “inclusión”. ¡¡Gran tontería!! Debemos educarles en el respeto a la persona sin diferencia de raza, sexo o pensamiento… a eso llamo yo educación y no a las tonterías que nos venden.
Vinicius no es “trigo limpio” y tarde o temprano la tenía que “armar gorda”. De los 11 casos denunciados de racismo en LaLiga él es protagonista en 9, y no será porque en el fútbol español no haya jugadores de color, incluido el Real Madrid. Estas afirmaciones no pretenden disculpar en absoluto a los cafres de Mestalla y de otros estadios donde su color de piel ha servido de insulto y mofa. Pero, ¿Es sólo racismo?
Lo que habitualmente escuchas en una grada de cualquier campo de fútbol son insultos, insolencias y descalificaciones, casi siempre relacionadas con las pobres madres de jugadores, entrenadores y árbitros.
Volvemos a sacar las cosas de quicio llegando a afirmar, más de un descerebrado, que España es un país racista. Un territorio “invadido” por musulmanes, asiáticos, subsaharianos de mil culturas diferentes, ortodoxos de detrás del antiguo telón de acero e indios, dicho esto en el mejor sentido y respeto, de todos los países suramericanos y centroamericanos. ¿Racistas? Si no puedes dar dos pasos seguidos sin encontrarte con un extranjero de otra raza o creencia.
No, no es un problema de racismo, es, sin duda, un problema de educación. Qué más me da que me llamen negro en tono despectivo o que me llamen hijo de p…
Además, esto es lo más grave, lo hacen delante de numeroso público infantil, lo hacen delante de sus hijos que les acompañan al fútbol a supuestamente pasar una tarde de afición a un deporte y de amor a unos colores…pues todo menos eso.
¿Hacen clubes, Federación y LaLiga algo? Sólo oportunas condenas y adecuados “postureos”.
Hay que erradicar de los estadios, no solo el racismo, también la deshumanización del “deporte rey”. Los que amamos el fútbol tenemos que dar un paso al frente, denunciar al que tenemos sentado junto a nosotros en la grada e impedir que vuelva a pisar un campo de fútbol. No solo haremos un gran favor a este deporte, también se lo haremos a nuestros hijos, nietos, niños y jóvenes.
Vinicius, al igual que sus compañeros de profesión y los árbitros, son personas, eso, sólo eso, es lo que habría que inculcar a los que no tienen formación suficiente para acceder a un campo de fútbol.
Antonio García Besga
