
En el año 1985, se estrenaba esta cinta norteamericana, «Al filo de la sospecha», dirigida por Richard Marquand e interpretada por Glenn Close y Jeff Bridges. Una rica mujer aparece asesinada y su marido es sospechoso de haber cometido el crimen, ahí entra en juego la abogada Glenn Close.
Nada tiene que ver el argumento del film, pero el título nos viene como anillo al dedo ante las sospechas, más que fundadas, sobre el recelo y la desconfianza que han despertado los delitos e irregularidades en la que se ha visto salpicada esta campaña electoral, que ha sido un catálogo de delitos que han retratado lo que aquí llamamos «democracia».
A todo ello están contribuyendo los «amos del corral», es decir los partidos políticos que, desde la Transición, han montado un «chiringuito» a su medida para poder vivir del cuento, y expoliando, a manos llenas, a los ciudadanos españoles que cada día están más empobrecidos.
Lo que está saliendo a la luz es un compendio infinito de delitos y corrupciones, que dejarían a Al Capone como ejemplo de honradez y rectitud a imitar. Pero claro, «como de costumbre, no va a pasar nada», los partidos políticos lo tienen todo atado y bien atado; para algo nombran ellos a los jueces y fiscales.
Y la gente, cual animales de granja, a seguir lacayunamente a los políticos profesionales que cobran opíparos sueldos, más dietas, y otras prebendas que se adjudican ellos «motu proprio». ¿Recuerda usted que alguna vez un partido haya sometido a votación popular los emolumentos a percibir por la casta privilegiada de los «servidores de la Patria»? Rotundamente NO.
Compran votos por dinero, por drogas, con amenazas, por puestos de trabajo, por chiringuitos, por lo que se puedan imaginar. Y la gente traga. A tal extremo ha llegado la podredumbre en España que la gente lo considera lícito y normal. Aquí lo único que cuenta es el dinero. Los valores y la honradez se han ido al garete.
Pero no es de ahora, ya cuando se pergeñó el nuevo sistema político a la muerte del General Franco, se conformó un sistema para que unos cuantos privilegiados, situados a la cabeza de los partidos nadara en la abundancia y esquilmara el país, pensando únicamente en el beneficio propio.
Repasemos algo el perverso sistema creado por la partidocracia. Un grupo de élite conforma las listas de la formación política, sin consultar a nada ni a nadie. Confecciona unas listas que, salvo excepciones contadas, estarán determinadas por el «pelota» de turno o el trepa de rigor. Las menos de las veces se pensará en lo mejor para España, o el municipio.
Usted, querido amigo, irá a votar a una lista cerrada, ya que no puede elegir a la persona, pero ¡oh milagro de la democracia!, si mañana el individuo se va del partido que lo presentó, no abandona su escaño, se lo lleva con él. A esto yo lo llamo sinvergonzonería, como epíteto más suave.
Y ninguna formación aboga por cambiar esta anomalía. ¿saben la razón?, Yo se la explico: nadie quiere renunciar, en el caso del Congreso, a un mínimo de 80.000€ anuales. Serán sinvergüenzas o ladrones, pero no son tontos.
Más adelante, en otros artículos, iré desgranando lo que llaman democracia y que no deja de ser una forma que les está dando buen resultado, mientras que la gente siga tragando como si no hubiera un mañana. Y se sigue votando a listas de gente que, de entrada, ya está en «el filo de la sospecha y que viven del chollo mayor de nuestro país.
A muy pocos oirán hablar sobre lo mejor para España. Se les llena la boca de la palabra GANAR, claro refiriéndose a ellos. De momento, puede aparecer una pequeña excepción en VOX. Pero tampoco le oigo hablar sobre la abolición de un sistema electoral que solo beneficia a los corruptos.
Mientras tanto, todos están bajo «el filo de la sospecha». Tanto es así que, si hubiera sentido común, cosa harto difícil con todo lo que ha pasado últimamente, hay muestras más que suficientes para anular las elecciones y posponerlas a otra fecha. No lo verán sus ojos, ningún partido se atreverá a proponerlo; siempre confían en que la gente acuda a votar a su partido-empresa.
Como podrán comprobar este artículo este escrito antes de las votaciones. Les puedo anticipar lo que pasará, siempre ganarán los partidos políticos. Otra cosa distinta es que, de verdad, los habitantes de las regiones o municipios donde se vota salgan beneficiados. Eso es otra historia
Luis Andrés Cisneros
