Absolutamente nadie era capaz, incluso ayer, de hacer un pronóstico de aquello que dictaminarían las urnas.
Hoy sabemos que se ha impuesto la lógica.
El PP ha ganado las elecciones consiguiendo once concejales, se puede decir que ha cumplido de sobra con sus expectativas ya que once era el techo al que aspiraban.
A Amparo Marco le ha pasado factura el “efecto Sánchez” y también, porque no decirlo, su empeño “verde-ecológico” que en nada beneficia a la vida social y económica de la ciudad.
Compromís ha repetido resultados basándose en “su clientela fija” y sus tres concejales no serán suficientes para renovar el Acuerdo de Fadrell.
VOX tendrá en su mano, como el partido de Abascal esperaba, el nombramiento de Begoña Carrasco como alcaldesa y creemos que no defraudará permitiendo un rápido cambio político en el Ayuntamiento.
El gran trabajo de Luciano Ferrer ha supuesto el crecimiento de votos hasta conseguir cuatro concejales, a pesar de que fue relegado al número dos de la lista electoral.
La desaparición de Podemos y Ciudadanos era la historia de una muerte anunciada.
Por último, se ha confirmado que Som Castelló se ha quedado muy lejos de conseguir los votos suficientes para entrar en el Ayuntamiento.
PP y VOX, con sus 15 concejales, tienen el Gobierno Municipal en su mano y eso es lo que la ciudanía de Castellón quiere, no solo por los resultados de las urnas sino por las opiniones que encuentras en las calles. En su mano estará el cambio de rumbo que la ciudadanía demanda.
