
«Te mueves más que las Maracas de Machín». Esta frase ha pasado a formar parte del refranero popular español y hace referencia a sufrir un estado de nerviosismo e inquietud. Esto es lo que estamos viendo en estos momentos en los partidos políticos, principalmente en los socios del turnismo, PSOE y PP.
Pero no es mi intención hablar de eso, vamos a centrarnos en el «racismo», esa lacra que, según el consenso político, es una característica genética de la idiosincrasia española y que nos viene afectando desde la época en la que los dinosaurios dominaban la tierra.
Es curioso que, en el único país que publicó leyes de defensa de los indígenas ya a principios del Descubrimiento de América, que fomentó y auspició la mezcla de razas, que no marginó a ningún habitante de las Indias por su raza y cultura y que les dio carta de ciudadanía española, sea catalogado, hasta por nuestros propios políticos, como «racista».
No tenemos más que ver el comportamiento de los países anglosajones en todas las colonias, que no provincias o virreinatos como ocurría con el Imperio Español. Existen evidencias históricas que nos hablan del verdadero racismo que tuvieron desde el principio.
Me gustaría ceñirme a un personaje, Antonio Machín (1903 – 1977), que fue un cantante de origen cubano y que triunfó, con pleno derecho en los años 50 y 60. Llegó a España en 1939 (sí, en plena época del General Franco). Además, Machín era negro. Sí como suena, no era de color. era negro, lo que no le supuso ningún problema en la España supuestamente racista.
Fue ocupando las listas de éxitos discográficos y sus canciones se escuchaban a través de todas las emisoras de radio. Era un auténtico ídolo de masas y nunca tuvo ningún problema con sus múltiples admiradores. Claro, tampoco era un «Vinicius» cualquiera y respetaba a la gente y se hizo respetar.
Toda nueva canción, se convertía en un éxito nacional. «Toda una vida», «Dos gardenias». «Madrecita», «El Manisero», «Mira que eres linda», «Corazón loco» y su gran tema «Angelitos Negros». Este último tema, ante los ojos y oídos de los retorcidos políticos de nuestro país, haría que tacharán al pobre de Machín de «xenófobo».
Pero no se acaban aquí los personajes negros del espectáculo. Recordemos al norteamericano Nat King Cole («Quizás, quizás quizás»), al venezolano Lorenzo Ramírez («Cabaretera») y ya en los 60/70 al cantante de los Pop-Tops, el caribeño Phil Trim con su famosa canción «Mammy Blue».
No hay espacio suficiente en este artículo para enumerar a los cantantes negros que fueron acogidos en España como si de nativos se tratara, y deportistas, y literatos, y gente en general. Lo que demuestra que el racismo nunca ha sido una seña del ADN histórico de nuestra raza. Hasta que llegaron los independentistas, los podemitas y los socialistas.
Si queremos ejemplos de racismo, intolerancia y desprecio a la palabra «español» no tenemos más que fijarnos en el racismo más intolerante que se ha practicado en las Vascongadas, donde más de doscientas mil personas se han visto expulsadas de su tierra por la presión de los partidos vascuences. Pero no solamente expulsados, se han cometido viles asesinatos. ¿Esto no es racismo?
Hay otra región que no le va a la zaga y es Cataluña. En esa zona de España, se margina y se estigmatiza todo aquel que se expresa en español, cuyo idioma, por cierto, es oficial en todo el país. Se persigue y se aísla socialmente a todo hispanohablante. Lo mismo ocurre en la región valenciana, con la complicidad y connivencia de los partidos políticos.
No olvidemos a Galicia. Aunque se oculta por parte de las furcias mediáticas, es la región de España donde el líder elegido por el PP (marca blanca del PSOE), sí ese que oculta del apellido de su padre (Núñez), elimina de todo lugar público y oficial el idioma español.
De momento, parece ser que sólo a los de VOX no les afecta «Moverse más que las maracas de Machín». Los únicos racistas de verdad son los políticos del arco parlamentario. Racistas y amigos de lo ajeno.
Luis Andrés Cisneros
