
La historia de la destrucción de Sodoma y Gomorra, junto con tres ciudades más situadas en el valle de Sidim, en la actual Jordania, aparece en varios textos religiosos, siendo el más conocido de todos, la Biblia, aunque también aparece en otros textos judíos.
En esas ciudades, sus habitantes eran grandes pecadores, eran crueles, sólo buscaban enriquecerse y eran, además, sádicos, blasfemos y sanguinarios, o sea, que se asemejarían a la mayoría de los políticos de la actualidad. Ante esta situación, Dios decide enviar a dos ángeles para intentar arreglar la situación.
Abraham intenta interceder ante Dios por los habitantes, pero al no poder encontrar, al menos, a diez personas justas en cada una de las ciudades, el Creador decide lanzar una lluvia de fuego y azufre para destruirlas. No obstante, el Señor quiere salvar a Lot y a su familia dejándoles salir hacia las montañas.
Inician su escapada fuera de la ciudad y los ángeles les avisan de que «no miréis para atrás, ya que ver el poder de Dios puede ser fatal para vosotros». Todos les hicieron caso menos la mujer de Lot que se miró para atrás, y quedo convertida en una estatua de sal.
Con la destrucción de estas dos localidades se mandó un aviso a todas las ciudades del mundo para que observaran las buenas conductas y el respeto a Dios.
Bueno, pues sí, hay un grupo selecto de personas que siguen a rajatabla la indicación de los ángeles de «no mirar hacia atrás», éstos son, sin ninguna duda, los políticos. No hay un grupo ideológico que se escape a esa orden, de derechas, de izquierdas, de centro-centrado, de cualquier pelaje y de cualquier sexo o religión.
Pero no piensen que lo hacen para evitar convertirse en una estatua de sal, como le ocurrió a la mujer de Lot, ya que si esa fuera la razón para hacerlo, tendríamos el museo más grande del mundo de políticos transformados y conservados en salazón. No, el miedo a «mirar hacia atrás» tiene otras motivaciones.
Y no son otras que no contemplar las filas de cadáveres que han dejado atrás a lo largo de su carrera hasta alcanzar la posición social y de poder que han conseguido. No nos referimos a las muertes físicas, me refiero a esas personas que han sido utilizadas, manejadas y arrojadas al estercolero.
Allí se encontrarán los despojos de gente que creyó en ellos, que les prestó su ayuda las más de las veces de manera desinteresada, que sacrificaron su vida familiar e incluso laboral o afectiva. Los que no figuran en ese osario seguirán estando a su lado, las más de las veces, esperando poder asestar una puñalada trapera y ocupar su lugar.
Ejemplos tenemos, y muchos, a lo largo de a historia de la Política. En estos momentos estamos asistiendo a los combates feroces que se dan para ocupar una posición de privilegio en la salida para las listas de los partidos para las elecciones. Los cuchillos vuelan por los aires.
Las traiciones están a la orden del día. De un enemigo, no puede esperar una traición nunca, ya que no ha sido tu compañero o camarada de camada política. Los otros, los de las otras formaciones, han sido tus rivales, tus adversarios o incluso tus amigos. Por eso mismo ellos no te podrían traicionar nunca. Siempre lo hará el que tengas más cerca.
Por eso «no miran hacia atrás» sólo hacia adelante por dos razones, la primera para no tropezar y por si alguno se equivoca y le viene de frente. Y la otra es más sencilla, no quieren ver los despojos que han dejado en el camino, para no enfrentarse a sus malas y ruines acciones. Es de esperar que tengan algo de conciencia, aunque no se ha comprobado científicamente que la posean.
Les es igual que el camino sea zigzagueante e inestable, les es igual que por tierra o mar, le es igual que el sendero sea escarpado o transcurra por amplios y diáfanos «Llanos», seguirán sin volver la cabeza. Es muy probable que recapacitaran y tuvieran que renunciar a su único objetivo.
Más sólo que los convirtieran en sal, sería suficiente para evitarles que a ellos les hicieran lo mismo, sus personas más cercanas. Tengamos en cuenta que a través de la Historia, siempre han sido los más allegados y cercanos los que han cometido los más altos crímenes.
No se preocupen queridos lectores, en pleno Siglo XXI no se producirá lo que cuenta la Biblia. Es más fácil que aquel hecho antiguo haya sucedido a que lo podamos ver en nuestros días.
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros
