Afirman que son solo cuatro o cinco vecinos los que habitualmente denuncian falsamente situaciones que no son reales obligando a intervenir casi cada noche a la Policía Local.
La situación no es nueva, un pequeñísimo grupo de vecinos, al parecer, ha decidido ser ellos quienes controlen horarios y servicios de la hostelería de la calle. El pasado mes de mayo se produjo una denuncia telefónica nocturna por ruidos contra el Bar Hugo, cuando la Policía Local se presentó en el lugar pudo comprobar que el mencionado local se encontraba cerrado, por vacaciones, desde hacía semana y media.
El Ayuntamiento, en los últimos años, ha obligado a los hosteleros del Bulevard a reducir drásticamente horario y número de mesas y sillas en las terrazas, así como a recoger el mobiliario cada noche e introducirlo en el local con los ruidos, molestias y trabajo extra que esto supone.
Anteayer mismo, dos de los establecimientos, Hugo y Burguis, recibieron la visita de la Policía Local por una llamada telefónica de un vecino. Levantaron acta a las 00,33 cuando se produjo a las 00,03, algo que ha sido suficiente para que el propietario se proponga presentar el recurso y reclamación correspondientes. Curiosamente también levantaron acta, minutos después, en el otro local poniendo en esta ocasión las 00,17 como hora de la intervención.
Se da la circunstancia, como recogemos en la fotografía de la normativa vigente, que los locales tienen permiso de apertura los viernes (anteayer), sábados y vísperas de fiesta hasta las 00,00 con 30 minutos más para las labores de recogida y limpieza, algo que los miembros de la Policía Local desplazados hasta el lugar dijeron no conocer.
Los cuatro vecinos empeñados en acosar a los hosteleros utilizaron, la semana pasada, la sede de la AAVV Gumbau para una reunión que según testigos manipularon a su antojo y donde afirmaron una sarta de mentiras en contra de los empresarios tales como que las terrazas se cerraban pasadas las 3 de la mañana, algo que cualquier vecino no inmerso en la falacia puede negar categóricamente.
Los hechos fueron puestos en conocimiento, hace meses, del anterior concejal de movilidad pero sin obtener respuesta y nos consta que la actual corporación municipal también conoce el asunto.
El enfrentamiento entre estos pocos vecinos y los hosteleros es ya conocido y la situación se ha hecho tan tensa que se está a un paso del enfrentamiento personal ya que vecinos y empresarios conocen la identidad de los «acosadores», algo que se debería evitar por cualquier medio.
Los comerciantes han llegado a preguntarse por qué la Policía Local se presta a los caprichos de cuatro vecinos a los que acusan de tener, como única intención, la ruina de sus negocios.
Un tema viejo pero que necesita solución urgente para que la voluntad de unos pocos no se imponga a la libertad de la mayoría que actúa dentro de la normativa establecida.
Esta redacción ha podido comprobar que los vecinos no comparten la opinión manipulada de los cuatro supuestos acosadores que incluso se han servido de la AAVV para trasladar mentiras y medias verdades a la corporación municipal, corporación que debiera hacer un esfuerzo, de una vez por todas, para averiguar la verdad.

