
En octubre de 1939 se dictó una orden por la que todas las emisoras de radio, públicas o privadas, estaban obligadas a conectar con Radio Nacional de España para transmitir los programas de noticias elaborados por la cadena oficial. Esto sucedió hasta octubre de 1977, en que dejó de ser obligatorio.
A ese boletín de noticias se le conoció como «Diario hablado de Radio Nacional», aunque comúnmente se le denominaba «El Parte» en alusión a los partes de guerra que se emitían por radio durante la Guerra Civil. Dicho diario hablado tenía lugar dos veces al día. A las 14:30 y a las 21:00 horas.
Como sintonía de dicho espacio informativo, se eligió la marcha «La Generala», que se hizo famosa en toda España y que marcaba, de forma inconfundible, el momento del día en que se transmitían las noticias. A continuación, incluyo un enlace en el que suena la sintonía y se ve un resumen sobre este tema:
Cuando se suprimió la obligatoriedad de conectar con RNE para conocer las noticias, cada medio de comunicación (prensa, radio o televisión) era libre para dar la información que creyera conveniente y, se suponía que, con total libertad, sin imposiciones de ningún tipo desde el poder.
Pensemos que la conexión obligatoria para emitir las noticias era sin que las emisoras de radio percibieran ninguna cantidad económica, o sea, que al contribuyente español no le costaba ni un duro, mientras que, por el contrario, se suponía que la libertad de información estaba cercenada.
Bueno pues lleguemos al presente; en el imperio de la «democracia» y dónde, al parecer las libertades están más que garantizadas, estamos mucho peor que en el tiempo del «Diario hablado» y, lo que es más penoso, resulta que las informaciones nos cuestan un ojo de la cara.
Estamos viendo que todos los estamentos públicos, Gobierno central, Gobiernos autonómicos, ayuntamientos, Diputaciones, etc. inundan a los medios con millones de Euros de subvenciones y, no satisfechos con eso, se organizan miles de campañas institucionales cuya publicidad se les paga generosamente.
Sin este expolio al que los políticos someten a todos los españoles, no les quepa ninguna duda de que televisiones, radios y prensa en general, estarían quebradas y habrían desaparecido del panorama nacional. Es otra forma más de mantener a los políticos en los puestos que les permiten robar.
Esta es la razón, y hemos tenido innumerables ocasiones de comprobarlo a diario, por la que todos los medios de comunicación cuentan lo mismo, con las mismas palabras, las mismas imágenes y, todo ello, con el fin de manipular a la opinión pública y lavar el cerebro a aquellos que con sus impuestos contribuyen a mantener esa entelequia llamada «democracia».
El cambio climático, la identidad de género, la Agenda 2030, la persecución sin tregua del hombre, el acoso a la lengua española, la vejación de la familia, el ataque a la religión cristiana, la connivencia con la invasión musulmana, la manipulación de la historia y el desprecio a todo lo español es lo único que se divulga machaconamente a todas horas.
Y ello, con una lluvia de millones de Euros que hacen cumplir el manido axioma «quien paga, manda». No tenemos más que fijarnos, en un día cualquiera, en qué noticias coinciden todos los medios, sobre todo los televisivos, y podremos ver que las noticias, el lenguaje o imágenes que las adornan y, hasta incluso, el orden en el parecen son iguales en todos ellos.
Como ejemplo podemos ver la manipulación con la guerra que la OTAN, bajo mando estadounidense, está librando contra Rusia y destacando, sobre todo, lo malo que es Putin, quien encarna al mismísimo diablo. Fíjense que no hay ningún medio, salvo algunos no convencionales que no sea de esta opinión.
Otro mensaje difundido hasta la saciedad es que el mandatario ruso es el responsable de apoyar a los secesionistas catalanes. Otra mentira más ya que, si así fuera, todos los golpistas huidos de España se encontrarían en Moscú. ¡Oh sorpresa!, todos ellos están amparados y protegidos por supuestos aliados de España y con la aquiescencia de la UE. Para tener amigos así es mejor no tenerlos.
Si me dan a elegir entre sí quiero tener una información como la que nos idiotiza en la actualidad o escuchar el Diario Hablado, prefiero lo segundo. Es más barato y aquellos no engañaban ya sabías quien era el que redactaba las noticias. Ahora también son los políticos que nos toca sufrir día a día.
Seamos sensatos y cuidemos nuestra salud. Para ello no tenemos que ser sostenibles, ni reducir el CO2, ni decir palabras en inglés para ser moderno, ni nada de las gilipolleces que nos inculcan en el lavado de cerebro mediático; para ello hay que empezar por «apagar la televisión»
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros
