Tomás I Tió desarrolló su carrera judicial en Ibiza, San Sebastian, Elche y València. Hace 30 años creó la Fundación por la Justicia, una organización sin ánimo de lucro que trabaja a favor de los Derechos Humanos y de la justicia social, para lograr una sociedad en paz y más solidaria. Esta entidad ha centrado sus esfuerzos en sensibilizar a la sociedad ante las injusticias que padecen las víctimas de conflictos de toda índole y la vulneración de sus derechos más esenciales. El ámbito geográfico de actuación ha sido tanto España como los países más desfavorecidos de África, el Caribe y el Pacífico.
Este profesor de Derecho Penal ofreció a los asistentes a la cena en el hotel Jaime I algunos razonamientos jugosos en relación a la elección de los miembros del Poder judicial, a las actuales polémicas alrededor de la amnistía, a la situación política actual respecto a la administración de la justicia, a las resoluciones de la ONU referidas a la expulsión de la carrera profesional del juez Garzón y a las repercusiones sociales y económicas de los casos de corrupción cuantificados en muchos de millones de euros.
En su charla explicó su tarea como presidente del Tribunal Internacional para la Aplicación de la Justicia Restaurativa en El Salvador, un país al que ha dedicado muchos años y esfuerzos, y contó algunos de los testimonios escalofriantes que allá recogió este organismo. Este profesor, quien ha participado en dos congresos mundiales sobre la Mediación, dirige ahora mismo un proyecto de acceso a la justicia para los miles de refugiados ucranianos residentes en la Comunidad Valenciana, recogiendo de forma oral y reservada testimonios para remitirlos a la Corte Internacional Penal de La Haya, un tribunal que investiga los presuntos crímenes de guerra cometidos por Rusia.

