Crónica de Arnau Cubertorer
El equipo de la capital de la Plana está más cerca que nunca del fútbol profesional. Es cuestión de una o dos jornadas y depende mayormente de lo que haga su rival más cercano. Pudiendo ser el próximo sábado en Murcia o el siguiente domingo contra el Ibiza en el templo orellut.
Como era previsible, el encuentro arrancó con un monólogo y control absoluto de los castellonenses, que llevaban con claridad la iniciativa del juego. El primer acercamiento peligroso no llegó hasta pasados los diez minutos, con un cabezazo de Raúl Sánchez a centro de Villahermosa, que se perdió por la izquierda de la portería del guardameta visitante.
Pero la mejor ocasión no llegó hasta el minuto 21 cuando Jesús de Miguel, en un mano a mano con Salcedo que hábilmente le acertó el disparo. En ese mismo remate, el ‘pichichi’ de la categoría se lesionó y tuvo que abandonar el terreno de juego, entrando en su lugar el ruso Nikita Iosifov.
Coincidiendo en esta maltrecha circunstancia, el equipo entró en una espiral de imprecisiones que aprovechó inteligentemente el Melilla para realizar varias contras que generaron cierta inseguridad. En la más clara, Siddiki lanzó un auténtico zurriagazo que pasó muy cerca del larguero de la portería defendida por Gonzalo Crettaz.
En una etapa de cierta falta de control, los melillenses experimentaron una sensación de comodidad, aunque fue breve, ya que el Castellón recuperó el control y logró varias llegadas antes del descanso.
Los albinegros eran incapaces de romper la muralla que había plasmado el conjunto dirigido por Víctor Basadre y necesitaban meter una marcha más para ganar el partido. Sin mucho más que comentar, se llegó al final de un primer tiempo donde ambos equipos dispusieron de buenas ocasiones de gol pero ninguno de los dos supo aprovecharlas.
En los compases iniciales del segundo tiempo no cambió la dinámica, los hombres de Schreuder siguieron insistiendo y en el minuto 57 encontraron su recompensa gracias a un trallazo imparable de Óscar desde la frontal del área.
Los orelluts a partir del primer tanto jugaron mucho más sueltos y confiados acentuando su dominio en el encuentro. En una etapa en la que los castellonenses buscaban amarrarlo definitivamente y evitar complicaciones posteriores, Alberto Jiménez tuvo dos oportunidades relativamente claras para marcar y aumentar el resultado.
El Melilla continuó jugando de la misma manera, esperando robar algún balón a la contra para aprovechar su ocasión. La encontró durante una transición con el recién llegado Kavtaradze, tapando bien Crettaz.
El técnico neerlandés trató de fortalecer la medular con la entrada de Calavera, que regresaba a la competición tras estar más de un mes en el dique seco. Con su incorporación, los albinegros recuperaron la estabilidad y calma necesaria para afrontar los últimos minutos del choque.
En el 82 de la segunda mitad, Moyita pudo sentenciar tras un disparo al poste y Douglas Aurélio dispuso de un penalti en la siguiente acción. El brasileño, siguiendo la tradición, erró desde los 11 metros y mantuvo la incertidumbre hasta el pitido final.
El Castellón no se detuvo en su búsqueda del segundo tanto a pesar de su reciente fracaso en ese punto crucial. Finalmente, ese tanto de la tranquilidad no llegó pero sí la victoria, la sexta consecutiva, que resolvió las incertidumbres sobre el ascenso a falta de certificación.
Ficha técnica:
CD Castellón – 1
Gonzalo Crettaz; Chirino, Alberto Jiménez, Jozhua; Óscar Gil; Raúl Sánchez (Kastaneer, 87’), Moyita (Manu Sánchez, 87’), Villahermosa, Douglas (Iker Punzano, 87’); Medunjanin (Calavera, 73’); y De Miguel (Nikita Iosifov, 22’).
UD Melilla – 0
Josean Salcedo; Loren, Rodríguez, José Caro, Koffi (Álex Macías, 79’); Álvaro Yuste, David Suárez (J.A. González, 64’); Juanjo Mateo (Kavtaradze, 53’), Selasi, Morillo (Alassan, 79’); y Siddiki.
Gol: 1-0, Óscar Gil (min. 57)
Árbitro: Pol Gòdia Solé
Incidencias: Estadio Castalia. 12.926 espectadores.
