
De siempre se ha dicho que el refranero español es prolífico en retratar situaciones de todo tipo que afectan a nuestra vida diaria. Y el refrán, «De fuera vendrán que de tu casa te echarán», es un claro ejemplo de la sabiduría de las frases populares de nuestro querido idioma patrio.
Dicha sentencia hace referencia a que, con frecuencia, el recién llegado desbanca a los que ya están ya que, aprovechándose de su confianza y de los «chollos» que conceden las normas políticas actuales, acabarán imponiéndose a los actuales moradores.
Pero estamos asistiendo a un fenómeno que no tiene nada que ver con lo dicho anteriormente y es que no sólo se aprovechan del sinsentido de las ayudas que se les brindan; el tema es más grave, ya están cumpliendo con el objetivo que les trae a España, sobre todo, la conquista e invasión.
A simple vista parecerá una acción aislada, pero se trata de un acuerdo entre los políticos patrios y el gobierno marroquí y todo ello, amparado por la OTAN, la UE y la ONU, con el visto bueno y cooperación necesaria del amigo yanki y la Pérfida Albión.
Todas las concesiones del Gobierno del «puto amo» al vecino del Sur, como la cesión del Sahara, el regalo de las prospecciones en aguas de Canarias, los millones de euros donados a los alauitas en material para su policía o el ejército, los euros entregados a Marruecos para que mejore su sanidad pública y la bajada de pantalones ante el campo y la ganadería y pesca alauita, nos hacen vislumbrar un futuro catastrófico.
Ello es posible gracias a los negocios que está haciendo la «Jefa» de La Moncloa que es, entre otras cosas y por derivación de su marido tal como diría el «australopithecus» Óscar Puente, «la puta ama».
Mientras en España cada día que pasa el país va camino de la autodestrucción los políticos van camino de la riqueza, expoliando y asaltando los bolsillos exhaustos de los españoles. Sin lugar a ningún género de dudas, esta es la peor generación de dirigentes desde la época de los visigodos.
Lo triste no es que sean delincuentes y robaperas, es peor que no tengan escrúpulos y ningún tipo de valores éticos. La situación de España y sus habitantes les importa más bien nada. Sólo tienen un objetivo inalienable: robar a manos llenas y reírse de los que les pagan sus caprichos.
No creo que a nadie le quepa ninguna duda sobre el futuro de Ceuta, Melilla y las Canarias en un tiempo no muy lejano. Eso de momento y luego acabará extendiéndose al resto de España, empezando por Cataluña, donde el apoyo secesionista a los musulmanes islámicos está creciendo por momentos.
Y nadie se quiere dar cuenta de lo que está pasando en Europa. En Francia ya hay zonas, igual que pasa en España, donde impera la ley de la sharía y las normas locales están marginadas. Igual ocurre en Inglaterra, donde hay ayuntamientos con más de un 20% de concejales islamistas, creciendo año a año sin solución de continuidad.
Si nos fijamos en la región catalana, el apoyo secesionista a los islamistas es espectacular, buscan su voto y para ello ponen en sus listas a musulmanes o apoyan sin fisuras a partidos marroquíes, o fomentan la enseñanza en las escuelas de su idioma, mientras prohíben el español. Sin darse cuenta acabarán vistiendo sus mujeres el burka.
Mientras tanto, según Óscar Puente, la «puta ama» sigue haciendo caja con negocios en el Maghreb con los allegados a Mohamed VI (qué coincidencia el monarca alauita comparte número con el nuestro. Ya se sabe, Dios los cría…), pero seguro que lo hará por el planeta y por el cambio climático.
Pero todo tiene su solución, y la piara de asesores monclovitas ha dado, al igual que otros a lo largo de la historia, para que la gente no se percate de la ruina que nos acecha envían a la Montero, a la Tucán o al Astralopithecus a soltar paridas o insultar a un Presidente como Milei, para que la gente se entretenga. Mientras tanto se olvida todo lo demás.
No quiero acabar sin responder a la pregunta que formulo en el pie de foto sobre si la foto es de Barcelona o Rabat. Pues no me atrevo a responderla, ya que no es una de las dos la respuesta. En esto momentos podría ser cualquier ciudad de España o, si me apuran, de no importa cual urbe de un continente antes llamado Europa.
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros
