Siempre dijimos que aquella no era más que una decisión completamente arbitraria y que no se podía amparar bajo ningún fundamento jurídico. De hecho, el propio informe del director general decía que no se podía amparar en la Ley de Memoria Democrática, si no que simplemente, dentro de la autonomía local, el Ayuntamiento podía hacer lo que quisiera a la hora de organizar un jardín como era el del parque Ribalta.
Por tanto, la Ley de Memoria Histórica solo fue una excusa arbitraria por parte del PSOE y Compromís para retirar una cruz sin ningún amparo legal.
