
¿Se imaginan en Francia, Portugal, Italia o cualquier país civilizado que existieran Asociaciones en defensa de sus respectivos idiomas, francés, portugués, italiano o cualquier otro? Más bien parecería una broma de mal gusto o el argumento de una novela de ciencia ficción.
Pues no. En España hemos vuelto a ser descerebrados hasta el no va más. Y no es una crítica a la Asociación «Hablamos español» que tan acertadamente dirige Gloria Lago, es más bien la constatación de la deriva suicida en la que los políticos y sus políticas han sumergido a nuestro mundialmente reconocido idioma español.
A cualquiera que se le diga que en España su oficial y milenaria lengua, hablada en multitud de naciones del mundo y que fue faro de la civilización occidental y cuyo conocimiento se expande por los cinco continentes, está siendo marginada, perseguida, prohibida y vejada en su propia Patria no se lo podría creer.
Pero lo más sorprendente no es que sea combatida desde fuera, que también con la aplaudida invasión anglófila, lo más desesperante es que aquellos que más odian y combaten la lengua de Cervantes, lo hacen desde los pueblos y regiones de España, convirtiéndose en auténticas hienas, que se alimentan de la carroña que las distintas lenguas regionales de las que tanto dinero sacan.
Si buscamos a los responsables de este «lingüicidio» o genocidio lingüístico, no hay que ir muy lejos. Basta con dirigirse a las sedes de los distintos partidos políticos o «sectas políticas» para encontrar a sus dirigentes contando, con avaricia, los beneficios crematísticos que están sacando del asesinato del español.
Está muy en boga señalar como racista a cualquiera, pero nadie osará nombrar a nadie así, si residiendo en Cataluña o las Vascongadas contempla como se excluye a una persona que habla o quiere estudiar en español, a esto se le denomina “normalidad de la convivencia”. Como diría un castizo «manda huevos»
Nadie puede entender cómo en el Congreso o en el Senado, puede uno hablar en la lengua que le venga en gana, siendo más sangrante cuando todos y cada uno de los aspirantes a delincuentes que ocupan los escaños se entienden perfectamente en el idioma que odian y detestan. El costo que ello supone a las arcas públicas no les importa; ellos nadan en la abundancia.
Hay una fórmula para solucionar esto y es muy sencilla y, además, muy barata. La solución empieza por eliminar todas las dotaciones económicas inherentes al mantenimiento de estas cuevas de ladrones que se amamantan de los impuestos que pagamos usted y yo. Al mes de cortar el grifo todos reconocerían las virtudes del español y abogarían por su obligatoriedad.
Los cantos de sirenas que provienen de las «sectas políticas» que no les confundan. Pongamos un ejemplo, el supuesto líder de la oposición o colega del PSOE, el tal Núñez (no sé qué razón le impulsa a borrar el apellido paterno) defiende el español, mientras que, en Galicia, donde su secta gobierna en mayoría se persigue nuestro idioma al mismo nivel que en Cataluña o las Vascongadas.
Pero esto no para aquí, contemplemos como VOX, en teoría adalid de la defensa del idioma cervantino, en Baleares y en la región levantina se pliegan a las imposiciones que imponen aquellos a los que les gustaría que el idioma nacional por excelencia estuviera restringido a su uso en la isla Perejil.
Por eso, a pesar de la necesidad perentoria de que exista una Asociación como «Hablamos español» y la gran labor que lleva a cabo Gloria Lago y todos sus miembros a lo largo del territorio nacional, la mejor señal sería que no existiera y que nuestro querido español no estuviera sometido al genocidio salvaje de las sectas políticas.
Os invito a visitar la página de estos defensores del idioma, cuya dirección os incluyó a continuación: https://hispanohablantes.es/
Y un vídeo que os ilustrará sobre le persecución del español:
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros
