Empecemos por qué la Disposición Adicional 1ª de la Constitución tiene un sabor arcaico y medieval: se reconocen y amparan los «derechos históricos» de los territorios forales. En el mundo moderno los derechos se le reconocen a los individuos o a los colectivos, pero no a la tierra.
La consecuencia más importante de esta disposición constitucional es el sistema de concierto y convenio económico. Esto supone que los cuatro territorios forales tienen una administración fiscal propia, recaudan todos sus impuestos y pagan, o deberían hacerlo, una compensación por los gastos generales del Estado que no asumen, como la Corona, la Defensa o el servicio diplomático.
El País Vasco es la comunidad más rica con una renta per cápita del 131% de la media nacional y Navarra es la tercera con un 128%. En principio, sólo contribuyen a las cargas generales, pero no a la solidaridad interregional.
El caso del IVA es aún más sorprendente. Navarra y País Vasco, una de las zonas más industriales de España, venden más al resto de España que lo que compran del resto. Sin embargo, todos los años, la hacienda estatal paga al País Vasco y Navarra.
Pero si sigo estoy seguro de que aburro hasta al más atento de la clase.
Porque luego, están los detalles, que son igualmente escabrosos. Una persona con una Incapacidad Permanente Total, en territorio español, se jubila igual que el resto de los ciudadanos españoles no forales en País vasco y Navarra, con suerte a los 65 y con mala suerte a los 67.
En País Vasco y Navarra, un ciudadano en las mismas condiciones pasa a ser jubilado a los 55.
Y no sigo….
Esto es lo que quiere Cataluña. Y con Sánchez en el Gobierno lo conseguirá, además será irrevocable.
¿Somos iguales todos los españolitos?
