Es curioso, nunca se puede generalizar, pero sí podemos afirmar que es bastante habitual que los menos cualificados accedan a los puestos de responsabilidad.
No suele pasar en la empresa privada, salvo si hay lazos familiares por medio, sí pasa a diario en la vida política.
Uno se pregunta cómo es posible que los partidos políticos, contando con personas muy cualificadas pongan al frente de las responsabilidades políticas a los incapaces.
No se libra ni una sola organización política.
La extrema derecha apartó de su cargo a un Secretario General, Ortega Smith, que seguro se pasaba de frenada, para sustituirlo por un tal Ignacio Garriga que ni está ni se le espera.
Se cargaron a mentes brillantes, como Espinosa de los Monteros, para sustituirlos por algunos, seguramente de mente brillante, pero que no son capaces de transmitir nada más que sueño o aburrimiento como Jorge Buxadé.
Salvo Ortega Lara, ninguno de los fundadores está ya junto a Abascal. A la lista nada desdeñable de dirigentes que ya no están se sumaba hace apenas unas semanas el exdiputado por Madrid Juan Luis Steegmann, el médico que defendió las vacunas anti COVID en plena pandemia frente a los negacionistas de su propio partido y que fue otro de los primeros dirigentes de Vox que ayudó a su fundación.
Diputados y exdiputados “abandonan el barco” ante la deriva que toma el rumbo del partido que ya no parece comandado por Santiago Abascal.
A nivel provincial para que hablar, no me creerían, solo los “lameculos” advenedizos han hecho carrera.
Relegan a los válidos para dar voz a los que cuando abren la boca sube el pan y se toma como algo normal apartar de la política a personas de la capacidad de Víctor Sánchez del Real, por nombrar solo un ejemplo.
La derecha más moderada sigue sin poder explicar la llegada al “poder” de Alberto Núñez Feijóo, tras la “charlotada” del paso de Pablo Casado por la cabeza del partido, y tras aplicar políticas en Galicia bastante dispares de las que el PP pregonaba a nivel nacional.
Qué pena que personajes como Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez-Almeida, por nombrar solo a los más mediáticos, hayan quedado relegados a segunda línea y a tareas regionales o municipales, cuanto talento desaprovechado.
También, como la extrema derecha, sufren, a nivel local, el ostracismo al que someten a los más válidos para llevar a lo más alto a gente que difícilmente da la talla, pero, como dijo un gran amigo mío, es más fácil tener un amigo en Balay que en tu propio partido.
Quedan pocos dirigentes con carácter, ideas claras y que antepongan el interés general a sus intereses personales como la gran alcaldesa que fue Amparo Marco…Qué pena que fuera socialista!!…Y le tocara gobernar con Compromis e IU.
No se escapa el PSOE de los “trepas”…ahora o eres “sanchista” o tienes los minutos contados. Por el camino se ha quedado el PSOE, ya no existe, y mucha gente válida que hubiera sido muy útil a este país si no estuviéramos copiando actualmente una miserable dictadura autócrata bolivariana.
Los “sanos” que quedan deben luchar contra el pacto ultraderechista consentido por el PP y con la deriva suicida de su propio partido, pero, ¿Quién le pone al cascabel al gato? ¿Quién es capaz de levantar la voz?
Más a la izquierda, mejor ni ponerte a analizarlo. La politización de todas sus acciones, impiden que los árboles les dejen ver el bosque y siguen instalados en la ruina pseudocomunista y medioambiental que nos traerá la quiebra si son capaces de seguir comandando las absurdas ideas salidas de Bruselas.
Esta serie de circunstancias cambian el futuro panorama político. A nivel local, los partidos municipalistas, como por ejemplo a SOM Castelló, se les vuelven a abrir las puertas del Ayuntamiento ante la falta de eficacia de los gobiernos municipales, y a nivel nacional, nuevas organizaciones “pseudopolíticas” recogen el voto del descontento mermando el número de votos de partidos supuestamente mejor estructurados.
Ya lo ha anunciado esta semana Mario Draghi, economista italiano que ejerció como presidente del Consejo de Ministros de Italia y como presidente del Banco Central Europeo, advirtiendo de que si Europa no comienza su reindustrialización el viejo continente y su economía “se van a la mierda”.
Pero claro, en el Parlamento Europeo hay muchos más “trepas” que políticos, con el agravante de que algunos de ellos, además, están muy bien pagados, más bien “comprados”, por las potencias comunistas orientales.
