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Opinión

El yin y el yang

Artículo de opinión de Javier Mas

Estos dos conceptos taoístas han servido desde hace tiempo para representar caras opuestas, aunque complementarias, de una misma realidad. El Yin tiene que ver con la oscuridad y la pasividad; el yang, con la luz y la actividad.

Bonito paralelismo de lo que ocurre hoy día entre el Ayuntamiento de la ciudad, Castellón, y el gobierno provincial, la Diputación. Dos caras de un mismo mandato del PP que están poniendo de relieve las personas que las presiden. Es evidente que el yin está representado por Begoña Carrasco, un personaje oscuro y pasivo, que está arrastrando a la ciudad de Castellón a cotas de decadencia jamás vistas. Ya la conocen, no hace falta que les relate nada. Tampoco es ella objeto del artículo de hoy.

Junto a la Carrasco nació un personaje tímido, en segundo plano, al que intentaban manejar unos y otros, familias políticas del PP que creyeron tener en ella una marioneta fácil de manipular. Marta Barrachina, desde la alcaldía de Vall d’Alba, parecía ser la representación rubia de ese tipo de político presto a ser la representación física de un muñeco ventrílocuo.

Y llegó a la presidencia de la Diputación. Hizo una transición correcta, educada, de consenso con el anterior presidente, José Martí. Respeto, reconocimiento y, … a trabajar. (qué diferencia con la censura, persecución a la oposición política, insultos del concejal fake a la oposición, manipulación de información, difamación, corrupción de las multas del investigado Cristian Ramirez, nepotismo en las fiestas nombrando a familiares de cargos del PP, incluido al marido de la Carrasco, …).

El gobierno de Marta Barrachina se puso a funcionar, sin estridencias, sin mentiras, con proyectos, con iniciativas, con medidas para mantener el impulso que venía recibiendo hacía años el resto de la provincia. Avances de Alejandro Clausell en cultura (una materia arrasada por la concejal Camela de España en la ciudad de Castellón); el trabajo silencioso y eficaz de Héctor Folgado; Andres Martínez, Juan José Llopis, Ivan Sánchez, Angeles Pallarés, Marisa Torlá, María Tormo y David Vicente. El pequeño mandarín es la cuota municipal, negra y oscura, que deberá vigilar Barrachina si no quiere que la corrupción aparezca dentro de no mucho tiempo por la Diputación.

En fin, el yin y el yang de Castellón. Dos formas de gobernar y dos formas de entender la política: como una profesión remunerada o como una forma de gestionar lo público para beneficio del ciudadano. En la capital nos ha tocado sufrir el yin. ¡Qué se le va a hacer! No se preocupen, la oscuridad de la noche siempre se ve vencida por la luz del día. La fiesta del Titanic frente al trabajo. ¿Entienden?

Javier Más

Doctor en Historia

Académico de la Real Academia de Cultura Valenciana

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