
Tanto los aciertos como los errores nos acompañan a lo largo de nuestra vida, aunque está claro que dependiendo de quién sea, estar fino o estar equivocado no tiene la misma trascendencia. Y la Historia está llena de ejemplos de la consecuencia de tomas de decisiones, buenas o malas.
Por supuesto, no es lo mismo según el personaje del que se está hablando y la trascendencia que puedan desprenderse del acierto o no de sus actos. También va en función de a cuánta gente y cómo inciden en las consecuencias que se derivan de esos actos.
Me gustaría incidir hoy en un personaje histórico que ha sido parte fundamental de la Historia de España. Vamos a valorar los errores y aciertos del General Francisco Franco que ocupó durante gran parte de pasado siglo la Jefatura del Estado.
Como todo personaje público las decisiones que adoptó a lo largo de su vida, sin incidir en los temas meramente privados que, bajo mi punto de vista, están fuera de cualquier análisis histórico, compaginó los aciertos, con muy pocos errores.
Siempre hay que empezar por lo que es más sencillo de explicar y es el error más grave del General Franco quién, amparándose en la Ley de Sucesión de 1947, designó a Juan Carlos de Borbón, en 1969, como sucesor a la Jefatura del Estado con el título de Príncipe de España, saltándose el orden sucesorio.
Ahí tenemos, y a las pruebas históricas nos podemos remitir, en el error más grave cometido por el antiguo Jefe del Estado que, saltándose el orden jerárquico, y con la aprobación del Príncipe, marginaba al verdadero heredero a la Corona.
El tiempo nos ha venido dando la razón. Ya incluso antes de la muerte de Franco, Juan Carlos, entregó el Sahara al reino alauita, dejando al Ejército en una situación precaria cuando se produjo la Marcha Verde, cumpliendo las ordenes que recibía el Príncipe de los Estados Unidos.
Llamado «El Campechano» por los órganos de propaganda de la época, se dedicó a obedecer, ciegamente, las consignas que venían de Washington, lo que le garantizaba, su puesto de privilegio, llegando a montar, y pruebas hay de ello, el simulacro de golpe de estado de 1982.
Pero, «la cabra tira al monte» y sus devaneos y escarceos amorosos, su afición sin límites a la «dolce vita», y el haber perdido el apoyo de los medios de comunicación, que se dedicaban a esconder todo lo que había que esconder, una cacería en África fue el detonante que forzó su abdicación.
Previamente ya se había lucrado suficientemente con la serie de comisiones que, como intermediario, se supone, ha recibido por doquier. Y la situación no ha mejorado con el actual Felipe VI. Situación curiosa que estemos en una monarquía, cuando Francisco Franco era republicano.
Sin lugar a duda, ese fue el craso error del General en cuanto al futuro de España. Ahora, si tenemos que enumerar los aciertos que, a lo largo de su dilatada carrera al frente de la Jefatura del Estado, no tendríamos suficiente espacio con las líneas de este artículo.
Tanto en el orden social, como en el de la economía, como en la sanidad y en los derechos de los españoles, han sido numerosos los aciertos que han jalonado la Historia de España. Por ejemplo, el primero fue el mantener a nuestro país fuera de la II Guerra Mundial.
Sin olvidar la creación y fomento de una clase media potente que relanzó la economía de nuestro país, los avances en materia de Seguridad Social y Desempleo, el incremento de la Enseñanza o conseguir que cualquier español tuviera acceso a su vivienda en propiedad o el coche y restablecer la concordia entre nosotros después de nuestra guerra.
Pero, sin temor a equivocarnos el mayor acierto de D. Francisco Franco fue cuando, en el año 1939, con la promulgación de la Ley de Responsabilidades Políticas, se declararon prohibidos los Partidos Políticos y sindicatos afines Ya, en 1936 fueron declarados ilegales los Partidos del Frente Popular.
Visto lo visto, y en lo que se han convertido los que viven del pesebre público y del expolio de los contribuyentes, no cabe duda de que ésta haya sido la medida más acertada.
¿Se imaginan ustedes si todo el pastizal que se llevan los partidos y sus amiguetes de los sindicatos revertiera en el pueblo español? En España nadaríamos en la abundancia y nadie pasaría hambre. Este fue el gran acierto de Franco y nadie se lo reconoce..
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros
