La degradación de nuestra ciudad cabalga a pasos agigantados. Mucho más de lo que cualquier ciudadano hubiera pensado tras las elecciones municipales. La gestión de Begoña Carrasco es nefasta. No porque lo diga yo, que sería subjetivo, sino por los datos estadísticos de empleo, comercio, delincuencia, ocupación, censura y, algo alarmante, nepotismo (enchufismo, para que lo entiendan en el equipo de gobierno local). Hace unas semanas lo dijo una de las personas que más sabe de Castellón y que ha visto muchos gobiernos municipales, Vicente Cornelles: “Carrasco es la peor alcaldesa que ha tenido nuestra ciudad en toda su historia”. Y parece que, como en tantas otras cosas, este auténtico Cronista de la Ciudad (a falta de un buen intelectual en el cargo), ha vuelto a acertar.
La degradación moral y, quien sabe si también penal, ha llegado al límite de usar operarios municipales para silenciar a todo lo que no sea de color azul. Da igual que se trate de cultura, de deporte, de música o de juventud. Quien no tiene el carnet popular no puede dar a conocer su actividad. La última de este infame gobierno, nacido de una furgoneta perseguidora de otros partidos políticos, ha sido quitar carteles de una asociación que anunciaba un acto solidario para recoger ayuda por la DANA en Valencia. ¡Han quitado carteles hasta de paredes privadas! ¿Con qué derecho han quitado esos carteles? ¿No respeta Carrasco la propiedad privada, la libertad de opinión ni la de asociación? Pues parece que no. Uno de los operarios reconoció, cuando le pillaron con las manos en la masa este viernes que “hemos mandado foto del cartel, que está en un muro privado, y desde el gabinete de alcaldía nos han ordenado quitarlos todos”. Creo que es hora de que Carrasco acompañe a su amiga casadista, Salomé Pradas, a casa. La inmoralidad de esta gente está llevando a Castellón al abismo.
Por si creen que esto es un hecho aislado, casi anecdótico, estén atentos a las noticias que saldrán esta semana. Machismo y discriminación en estado puro. No digo más. Y si también les parece poco, otra noticia que retrata de forma clara la degradación moral de este gobierno del PP: un concejal popular del gobierno se presenta a una plaza de funcionario de su propia delegación. ¡Madre mía! Suponemos que formaba parte del pacto entre Carrasco y Cabañero para entrar en la lista electoral del PP. Todos lo sabíamos, pero estábamos seguros de que la inmoralidad no se perpetraría. Pues sí. Con un par. La Carrasco, como la Carrá, ha hecho un movimiento brusco de cabeza y deja que un concejal suyo, que es quien debe supervisar el tribunal y firmar la contratación, sea también uno de los aspirantes. Juez y parte. Autoenchufe. ¡Qué buenos tiempos los de Gil y Gil!
El concejal fake ha tratado de salir en defensa del dirigente vecinal de un barrio donde no vive para tratar de parar el escándalo. Como siempre, lo ha empeorado. Si Cabañero quiere ser funcionario, que deje su acta de concejal. Y si quería ser concejal que no se presente ahora a la plaza de funcionario.
En fin, qué se puede esperar de un partido que nada más llegar al gobierno local nombra al marido de la alcaldesa como pregonero de las fiestas del Grao, donde vive; o a la hija de la autoridad portuaria (PP) reina infantil de las fiestas; o a las amiguis de cuchipandi en puestos de asesor del Ayuntamiento; o … rasquen ustedes y miren qué personas han entrado a trabajar en empresas que gestionan parkings en la ciudad; o al entorno del concejal que no paga multas. Y podríamos seguir, porque la lista llega a dar vergüenza. Todo muy chungo. Mucho.
PD: El pequeño mandarín filtra a la prensa amiga que la cosa del Rex (ese proyecto que los del PP han copiado de SOM) la va a coger urbanismo para ver si puede estar listo más pronto que tarde. El antiguo empresario de cines se ha reconvertido en mediador de negocios. El pequeño mandarín está al frente de Urbanismo. Ambos se han reunido en diferentes y variadas ocasiones. ¿Entienden? Pues eso. La cosa se hace ya sin disimulo.
Javier Más
Doctor en historia y académico de la RACV
