La falta de justicia ante delitos flagrantes es algo a lo que nos hemos acostumbrado. Unas veces porque la maquinaria judicial se pone en marcha para librar a aquellos que les pagan, otra, más sofisticada, es dejar que los delitos prescriban cuando la prescripción se inventó para los derechos y no para las faltas, por último nos quedan los indultos, los pactos y la deformación de la verdad para que a los ciudadanos se nos quede cara de tontos cuando los que roban nuestro dinero sigan disfrutando de él.
Pero mucho más grave es cuando la impunidad llega a los delitos cometidos contra las personas, sus vidas y sus bienes.
En España hay dos instituciones que gozan de total impunidad, hagan lo que hagan. Son Costas y las confederaciones hidrográficas.
Los alcaldes de las zonas posteriormente afectadas por la DANA advirtieron a la Confederación Hidrográfica del Júcar del peligro de la falta de limpieza de barrancos. Ya conocen la respuesta de la confederación, más de 200 muertos.
¿Responsabilidad? Ninguna
Ahora los alcaldes de la zona norte de Valencia han vuelto a quejarse a la Confederación Hidrográfica de Júcar por el lamentable estado, y el peligro que ello supone, del Barranco del Carraixet (Foto). ¿Respuesta de la Confederación? Ninguna.

Si vuelve a ocurrir una tragedia como la del pasado 29 de octubre…¿Tendrán, los familiares de las victimas que tomarse la justicia por su mano?
Pregunto esto, no con intención de inclinar hacia la violencia a nadie, sí para que la autoridad ejecutiva y judicial exija responsabilidades a los culpables de las muertes, y créanme que la Confederación Hidrográfica del Júcar es el mayor de los culpables.
No es una excepción. Pasa en toda España, donde las confederaciones hidrográficas gozan de impunidad absoluta.
Yo nací en una ciudad llamada Miranda de Ebro. Como su nombre indica, el Ebro pasa por mi ciudad. En poco más de 100 Kms, bastantes menos en línea recta, río arriba, hay cuatro pantanos o embalses, Del Ebro, Sobrón, Puentelarrá y Cabriana. Los tres últimos muy cercanos a la ciudad.
Pues aún así, aunque parezca increíble, la desidia de la Confederación Hidrográfica consigue que el Ebro, cada cuatro o cinco años, inunde gran parte de Mirada provocando graves daños materiales y librando milagrosamente daños personales.
Ni una sola vez la confederación ha sido obligada a indemnizar a un vecino y los seguros gravan hasta lo insoportable las pólizas de los edificios y viviendas cercanas al cauce del río sabedores de que cada cinco o seis años tienen que pagar la inundación.
Siempre tienen disculpas, deshielos imprevistos, lluvias no esperadas, etc… Lo que no dicen es que mantienen los pantanos llenos para producir la electricidad que luego nos venden, si es que seguimos vivos, a precio de oro mientras nosotros pagamos su desidia impune.
Otra entidad instalada en la impunidad es Costas. No sé si se han enterado, que al igual que los ríos, las playas son de los españoles, no de ellos.
Hay que pedir permiso para limpiar, instalar duchas, chiringuitos y hasta para mear. Son los dueños y señores de la arena y aplican las normativas a su antojo sin reparar en el bien o el mal que sufre el usuario con sus caprichos.
Llegan al punto de intentar derribar viviendas, como es el caso de Torre la Sal o Almenara, que estaban construidas antes de la publicación de la Ley que ahora quieren aplicar para su derribo, pasándose por debajo de la bragueta, con el consentimiento de gobiernos y pseudoecologistas, los derechos adquiridos de sus propietarios y contraviniendo, algo muy de moda, la propiedad privada.
La Ley jamás puede tener efecto retroactivo a no ser que beneficie al ciudadano. No lo digo yo, lo dice el Código Civil.
Supongo, ahora está muy de moda, que sí preguntamos a los responsables nos contestarán que no saben donde trabajan, desconocen a sus subordinados y no tienen claro a qué se dedican…Puede que hasta vivan en Portugal.
No se preocupen, les garantizo que el “retraso mental” de los responsables de confederaciones hidrográficas y Costas quedará impune, aunque haya muertos y desaparecidos…que los habrá, al tiempo.
Mientras, sigan disfrutando de la verborrea de los políticos y de los cientos de fotos que se hacen mientras miran para otro lado.
