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Opinión

La entrevista y el barrio

Artículo de opinión de Javier Más

De ridículo en ridículo hasta la humillación final. No hay semana que el gobierno municipal del PP de Castellón no haga una bufonada memorable. Parece exagerado, pero repasen la hemeroteca y verán, verán. Seguro que se echan ustedes unas risas. No es que vayan a acabar como su líder y amado Casado, sino que incluso lo van a superar.

Esta mujer que se sienta en la alcaldía castellonense nos amenaza ahora con una entrevista para celebrar el segundo aniversario de su ascenso al trono, aunque fuese por accidente y sin el respaldo de la mayoría absoluta del pueblo de Castellón. Su alteza real, la Carrasco, lleva más de una semana preparando tan esperada entrevista, sujetabolsos mediante. Con titular a cinco, se dedicará a decir que Castellón es el centro de la Comunidad Valenciana. No, mejor el referente en toda España. No, no, que va, la ciudad a quien todos miran en el universo, incluido Ganímedes. No hay robos, ni delincuencia, ni ocupación, ni suciedad, ni paro y todo es fiesta, dinosaurios y alegría.

Pero la realidad es muy distinta. Tanto, que la pobre Carrasco va a remolque de las denuncias de los vecinos y de Som Castelló. El partido municipalista que le marca la agenda y por el que tiene pesadillas. El mismo partido que ha llevado la denuncia de la decadencia de la ciudad hasta Valencia y que amenaza con aventarla en Madrid. ¿Será por eso que Mazón ya le ha transmitido que no quiere que repita como candidata a la alcaldía? Si es que, a esta mujer no la quiere ni su partido.

Mientras eso ocurre, esta semana, la alcaldesa adicta a las fotos en redes, anunciaba la creación de la Policía de Barrio. Otra patadita hacia ningún lugar, como Sánchez, vendiendo humo para que los seis fotógrafos y asesores de los que siempre se hace acompañar le saquen fotitos para alimentar a los medios. Pero los vecinos no son tontos: en dos años, la Policía local de Castellón ha perdido más de una veintena de agentes y se espera que en los próximos tres pierda hasta 60 agentes. Es decir, no se cubren las jubilaciones y los efectivos bajan a mínimos peligrosos. Otro dato que los vecinos no saben pero que perciben es que la Carrasco destina hasta tres patrullas a vigilar la zona centro y abandona el resto de la ciudad y barrios con solo tres patrullas más; o que una sola patrulla vigila el Grao, territorio del maridísimo, y la Marjalería. Un despropósito tras otro que esta mujer trata de tapar con fiestas y dinosaurios.

PD: Qué buena está la comida del Navarro. Qué buenos comensales. Algunos establecimientos tienen badenes, de gran comodidad para los jóvenes de pequeña estatura. Lo peor es que hay ojos por todas partes y exceso de registros gráficos.

JAVIER MÁS

DOCTOR EN HISTORIA Y ACADÉMICO DE LA RACV

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