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Sobran casi todos

Artículo de opinión de Antonio García Besga

Hacer balance de en manos de quien estamos sería muy largo de explicar e incluso un poco pretencioso por mi parte.

Salvo los muy bien pagados y aleccionados medios de comunicación, la mayoría de los españoles somos conscientes de la precaria, peligrosa e inmoral situación en la que vivimos. No lo digo por las acciones de nuestro Gobierno, no tengo interés, al menos en este artículo, de hacer política ya que creo que no saldría bien parada de mis comentarios ninguna de las formaciones políticas que nos manejan a su antojo, plenamente convencidas de que somos tontos de baba.

Hoy quiero centrarme en las personas. Dependemos de concejales, diputados provinciales, autonómicos y nacionales, senadores, ministros, consejeros, delegados y subdelegados de gobierno. Estas son las personas, mejor dicho los cargos, en cuyas manos hemos puesto nuestro presente y nuestro futuro, el pasado ya está destrozado y difícilmente recuperable.

Les explico mi afirmación de que sobran casi todos. Los anteriormente mencionados son, teóricamente, las personas a las que pagamos por hacer nuestras vidas más fáciles y no por “jodernos” a diario para la protección de sus intereses políticos y personales.

No es posible que la política funcione cuando aquellos que la ejercen carecen de lo más importante, vocación de servicio público. Muy pocos son conscientes de que su trabajo, su deber, consiste en mejorar la vida de los ciudadanos en vez de dedicarse a enfangar todo lo que tocan para hacer la vida imposible, moral, social y económicamente a los vecinos.

Gobiernan de puertas para adentro y solo salen a la luz para el marketing del que tanto gustan y las fotos para enviar a toda la prensa, auténtico egocentrismo y un ejercicio diario de vanidad realizado con nuestro dinero.

Envanecerse de todo aquello que dicen hacer es su labor diaria, y digo lo de “dicen hacer” porque la mayoría de las veces venden humo o proyectos que no se realizarán o se quedarán a medias, solo harán lo necesario para la foto sin importarles lo que ponen en circulación en nuestras calles y barrios con tal de apuntarse el tanto y conseguir conservar alguno de los votos que de manera tan inconsciente por nuestra parte han recibido.

Además, cuando aparece alguien con ganas de trabajar y preocupada por su vecinos y los pueblos, me refiero, por ejemplo, a Marta Barrachina, se encuentra sin herramientas y dinero para solucionar los problemas porque “la pasta” se ha ido en objetivos políticos ineludibles o en la compra de colectivos y votos.

El grado de cinismo de algunos llega a vender a diario “proyectos estrella” que son de legislaturas anteriores y que criticaron duramente cuando se pusieron sobre la mesa.

Casi sin excepción se pliegan a las pretensiones expansionistas de los países del este, especialmente China, obedeciendo la “deriva verde” impuesta por Bruselas que está arruinando nuestro sector primario con el seguimiento de ese absurdo catecismo que se han autoimpuesto, “la pela es la pela”, llamado Agenda 2030.

Cerramos centrales térmicas mientras compramos a Marruecos la electricidad producida con carbón. Asfixiamos a nuestros agricultores y ganaderos con restrictivas medidas fitosanitarias y medioambientales mientras importamos toda la mierda que producen países no pertenecientes a la Unión Europea. Nos imponen el coche eléctrico, mucho más caro que el de combustión y que a la larga, a través de sus baterías de litio, será mucho más contaminante que los combustibles sólidos. Han llegado a solicitar restringir el número de cabezas de vacuno por lo peligroso de sus ventosidades, no es broma, y suprimir, por violadores, lo gallos de los corrales de gallinas. Usted puede matarse junto a su familia circulando entre Castellón y Oropesa del Mar pero no se le ocurra matar un jabalí, será acusado de un delito muy grave.

Pretenden dejar sin vivienda en primera línea de playa a vecinos de Torre la Sal , Moncofa, Nules, etc… aplicando leyes promulgadas décadas después de la construcción de dichas viviendas, se permiten ampliar los metros de costa y algún día habrá que derribar iglesias y catedrales por su cercanía al mar.

A lo dicho, sobran casi todos, un político sin vocación de servicio no es un servidor público, es un cáncer para nuestra sociedad.

La mayoría, en contra de lo que haría un verdadero líder, se rodea de mediocres para que no quede al descubierto su inutilidad y apartan de la política y de los partidos a todo aquel que es capaz de pensar por su cuenta.

José Manuel García Margallo, Ministro de Asuntos Exteriores desde 2011 a 2016, planteó en el Congreso, dirigiéndose a Pablo Iglesias, una tesis que atribuyó a los socialistas pero que puede ser aplicable a un altísimo porcentaje de nuestros políticos. Afirmaba Margallo: “¿Sabe usted por qué Colón era el primer socialista radical? Porque cuando salió no sabía dónde iba, cuando llegó no sabía dónde estaba, y todo con el dinero de los demás.”

Es una definición muy gráfica de lo que son la mayoría de nuestros políticos que solo se diferencian de Colón en que cambian de rumbo sobre la marcha si el rédito político que se saca con el cambio es importante.

Si nuestros mandatarios públicos no anteponen las necesidades y el bienestar de los ciudadanos a sus intereses personales, partidistas e ideológicos no nos sirven para nada, bueno sí, para jodernos la vida.

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