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Los chunguitos

Artículo de opinión de Javier Más

Para mi desgracia, no entiendo el lenguaje de signos. Me encantaría poder desarrollarlo, comunicarme con personas con problemas de audición o de lenguaje, mostrarles mi predisposición a integrarlos en una comunicación activa. Pero no lo sé.

Yo le propongo a Begoña Carrasco que al año que viene, en las fiestas de la Magdalena, contrate a una persona especialista en ese tipo de lenguaje. De esta forma, se podrá entender lo que quería decir su marido cuando movía los brazos, señalaba, gesticulaba hacia su amada esposa, agitaba de nuevo los brazos, mientras un servidor desfilaba frente a la tribuna en el Pregón de las fiestas.

Este begoneto, al que tuvo que enchufar su mujer como pregonero del Grao de Castellón nada más llegar al cargo, es bien conocido en su barrio por usar a menudo el lenguaje de signos. ¿Cómo? ¿qué no es el lenguaje de signos? ¿Qué es que increpa como un ppoligonero a todo el que le canta las verdades? No creo que sea así, no. Si lo fuera, sería un orgullo y satisfacción recibir amenazas, gritos y aspavientos increpantes del begoneto. Estoy seguro que este personaje practica a raja tabla lo de la libertad de expresión y el reconocimiento a la diversidad de pensamiento. Que sí, hombre, que sí.

Claro que, para maleducado y mampporrero el portavoz del PP en el Ayuntamiento, el concejal fake, Vicente Sales. Escuchar cómo atacaba a la concejal del PSOE, Anun Lainez, en un pleno solo por cuestionar el reparto de dinero vecinal causa bochorno y vergüenza ajena (no creo que sea por ser algo machista. No creo). Al concejal fake no le gusta que haya debate, principio fundamental de la democracia. Pero sí le gustó mentir hace bien poco en declaraciones sobre el compañero corruptillo que no pagó sus multas. En tono chulesco y despectivo despreció a la edil, elegida democráticamente (no se quedó fuera del consistorio y tuvieron que hacer un apaño para que entrase, como sí hizo el PP con él) diciendo que sus argumentos eran “peroratas”. ¡Ay, concejal fake¡ Cuando quiera debatimos: a mi me encanta la democracia.

Este es el entorno que rodea a la Carrasco: un marido mampporrero que se expresa con lenguaje de signos y un portavoz que, a falta de argumentos, utiliza la mala educación y las mentiras. Chulería y prepotencia. La banda de los Chunguitos. Menos mal que los ciudadanos de Castellón ya se están dando cuenta. Como cuando a esta chica se le escapó alguna salida de tono increpando a los que pedían la dimisión de Mazón. ¡Qué cosas tiene mi niña!

Mientras unos han ppoligonizado el gobierno municipal, para vergüenza de toda España, otros llevan con elegancia su castellonerismo. El pregón de este año dio, en ese sentido, para mucho. Alberto Fabra derrochando educación a quien se le acercaba o Amparo Marco mezclándose entre la multitud y emocionándose al paso de los participantes. Ambos ex alcaldes/a, ambos senadores/a. ¡Qué diferencia con la Carrasco¡ A Marco le preocupaban los vecinos de Castellón. A la Carrasco le preocupa cómo salir en las fotos (por eso llega a tener en actos públicos hasta seis asesores haciéndole instantáneas). Algún día habrá que hacer una columna comparando a ambas, … aunque los vecinos de Castellón ya lo están haciendo, ya. ¿Adivinan quién gana en la comparativa?

PD: Parece que el PP le ha cogido el gustillo a eso de que amiguis gestionen los aparcamientos. Como para los badenes, algún rinconcillo navarro da mucho de sí.  

VICENTE JAVIER MÁS TORRECILLAS

DOCTOR EN HISTORIA Y ACADÉMICO DE LA RACV

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