Entremos en el eterno dilema de quién fue antes, el huevo o la gallina.
Es difícil averiguar si el cáncer es la línea política del PP y la metástasis se llama Alberto Núñez Feijóo, o si el cáncer es él y por metástasis ha infectado al PP.
El PP se abstuvo en Las Cortes en la votación de la Reforma de la Ley Orgánica del Derecho de Asociación, dirigida solamente a penar a cualquier asociación que pueda incurrir en cualquier enaltecimiento de la dictadura o apología del franquismo, una auténtica barbaridad si atendemos a que algo meramente civil pasa a ser juzgado por lo penal para exclusivamente recortar la libertad de expresión, una salvajada totalitaria destinada a prohibir disentir del antifranquismo oficial. Previa resolución judicial, el Gobierno podrá prohibir y disolver cualquier asociación que haya incurrido en enaltecimiento de la dictadura. Es decir disolver aquellas asociaciones que cuentan la verdad sobre el fracaso de la II República, por lo que hubo una guerra civil. Recordemos que el PP es el único partido del hemiciclo fundado por varios exministros de Franco.
Créanme que no me mueve ninguna razón política para hacer esta crítica, simplemente, La Ley, me parece un atentado a la libertad de expresión.
El PP, cuyos votantes estaban esperanzados de que terminara con la tiranía “sanchista”, he dicho “sanchista”, no socialista, ven como los populares se alinean constantemente con el pensamiento sectario socialcomunista, especialmente en Bruselas donde acatan con obediencia y cobardía todos los mandatos del lobby verde ecologista que nos llevarán a la ruina a través de la Agenda 2030.
Hasta 18 diputados europeos, entre ellos varios del PP, están siendo investigados por corrupción y presuntamente aceptar sobornos de Huawei y del gobierno chino para que Europa sea dependiente no solo energéticamente del país comunista sino también alimentariamente.
Hasta Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente andaluz y nada sospechoso de ir en contra del PP, ha denunciado los aranceles, ahora están muy de moda, que Marruecos impone a España, algunos hasta el 200%, sin que España haga lo mismo con los productos marroquís que entran en Ceuta, Melilla, Canarias y la península, y que Bruselas sigue mirando para otro lado cuando se favorecen los tratados de comercio con el régimen alauita contando con los votos del PP.
El PP sigue acomplejado, preocupado por el qué dirán los socios del Gobierno de Sánchez sin atender a las exigencias de sus votantes y de muchos españoles
Y cuando no son los socios del Gobierno, se pliega a las tonterías de VOX para mantener coaliciones de gobierno que rayan en lo absurdo y antinatural. ¿Por qué? Solo por cobardía, por no querer tomar las decisiones que corresponden a la original ideología política del partido y asumir la responsabilidad de gobierno allí donde tienen mayoría aunque ésta no sea absoluta.
Marta Barrachina sí toma decisiones y, de momento, no la han “fagotizado” políticamente, pudiera ser un ejemplo de lo que hay que hacer.
Incluso pactan con VOX asuntos locales a espaldas de nuestro ayuntamiento, como es el caso de la Cruz de Ribalta, sin que desde el consistorio se haya escuchado la más mínima crítica por la injerencia o traición valenciana, tómenlo como quieran.
Apartan de la posibilidad de acceder a ciertos cargos a todos aquellos que no cuentan con el visto bueno de VOX o simplemente porque no son del agrado de la oposición sin asumir la responsabilidad del liderazgo que las urnas les concedieron.
¿Por qué el PP no asume la labor que sus votantes le encomendaron en las urnas y es incapaz de hacer una oposición adecuada a los acontecimientos que nos rodean? ¿De dónde viene la tibieza con que se hacen las cosas?
No pasa solo en el PP, pero es una pena que la rígida jerarquización del partido impida la autocrítica y se caiga en el conformismo cuándo es evidente de que las cosas no se están haciendo bien. Pero ¿Quién le pone el cascabel al gato?… Ya saben que en política el que se mueve no sale en la foto.
En España, en Valencia y en nuestra ciudad hay gente del partido lo suficientemente preparada para tomar el relevo y terminar con el cáncer y la metástasis.
