Creo que en alguna ocasión, en este mismo espacio, ya he hecho referencia a este término habitualmente mal empleado ya que evento, según la RAE, en su segunda acepción significa “Eventualidad, hecho imprevisto, o que puede acaecer” aunque también lo denomina como “acaecimiento”, o lo que es lo mismo, “cosa que sucede”.
Si atendemos a su significado como algo eventual o imprevisto, está claro que la mayoría de los acontecimientos tildados de evento no lo son por producirse puntual y cíclicamente.
¿Por qué esta reflexión? Por la curiosidad que me produce el hecho de que nuestra actualidad municipal está prácticamente basada en “eventos” cuando lo más lógico es que fueran la actividad política y las acciones dedicadas a la ciudad, su sociedad, su economía y sus habitantes las que centraran el trabajo diario de nuestro ayuntamiento.
Con la excepción de algún rifirrafe puntual entre gobierno y oposición y alguna salida de tono, especialmente desde la bancada de la extrema derecha, la actualidad se basa en posar para las fotografías del día o para “actitudes artificiosas e impostadas que se adoptan por conveniencia o presunción”, así define nuestro diccionario el neologismo “postureo”.
Da, algunas veces, la sensación de que en esta ciudad no hay nada que hacer, cuando solo hay que pasear por ella para detectar lo sucia que está, el deficiente transporte público, la imposibilidad de aparcar, el caos del tráfico en las horas punta, la absurda sincronización, por llamarla de alguna forma, de los semáforos, el peligro que se corre en el centro por la anarquía circulatoria, sobre todo de patinetes y bicicletas, mientras la Policía Local sigue mirando para otro lado, el gran numero de escalones que hay en nuestras calles, sobre todo desde la patética actuación en la zona de bajas emisiones, los baches, el desnivel que supone el pasar por todas y cada una de las tapas de alcantarilla, el peligroso peraltado de las rotondas, se supone que consiste en levantar la parte exterior de una curva, aquí se levanta la parte interior con la falta de seguridad que ello produce, se siguen inundando nuestras calles cuando caen cuatro gotas, la “muerte” comercial del Grao, la desigualdad con que se trata a la hostelería dependiendo de su situación, no quiero pensar que sea por tener o no padrino, los horarios absurdos de cierre de establecimientos de hostelería que ha dejado Castellón sin ocio nocturno y fomentado el turismo de “a la cama sin sueño y con sed”, el cierre casi diario de comercios, sobre todo en el centro, la falta de suficiente luz en muchas calles, cierto que por cumplir la ley pero también por la muy deficiente colocación de las farolas con respecto a los árboles, la constante marginación de los barrios, a pesar del empeño del concejal del ramo, en vez de abrirlos a la ciudad…podría estar días hablando de las muchas cosas que hay que hacer en nuestra ciudad pero me temo que es predicar en el desierto. Permítanme tan solo hacer referencia a tres problemas que parece no hay intención de atajar y resolver, me refiero a la situación de las plantillas de bomberos y Policía Local así como la de la Banda Municipal de Música.
Se sigue haciendo política de puertas para adentro, sin vocación de servicio público y donde solo la foto de rigor importa para que los obedientes medios de comunicación, sobre todo los bien pagados, sigan encargándose del marketing del Gobierno Municipal.
Para colmo de males, nos toman a todos por tontos. Los tres grandes retos hasta la fecha consisten en la remodelación del Mercat Central, la Zona de Bajas Emisiones y Escala a Castelló.
El proyecto de mejora del Mercat Central contó incluso con la visita de la entonces ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, el 1 de marzo de 2023, como demuestra la fotografía que adjunto al final de este artículo.
Es curioso que las tres iniciativas fueran ideadas y puestas en marcha, en el caso de Escala a Castelló con contrato hasta 2025, recibiendo una crítica feroz de la oposición del momento, por Amparo Marco, a la que sin querer han hecho buena, al menos para los que tenemos memoria.
Añadamos a esto otras acciones realizadas bajo la batuta de Amparo Marco, como la adecuación y modernización del Mercado de Abastos, la mejora de la Avda. Ferrandis Salvador, la ampliación de La Biblioteca, y la remodelación de La Panderola.
Menos mal, me refiero para los intereses del PP, que a Amparo le tocó “bailar con la más fea” y se vio obligada a gobernar con Compromís, Castelló en Moviment y Podemos, algo capaz de desesperar a cualquiera. Aún me da la risa cuando me acuerdo de que en un pleno Ignaci Garcia le dijo a la alcaldesa que estaba de acuerdo con ella. La respuesta, genial, de Amparo Marco fue: “Eso sí que es noticia Sr.Garcia, que usted esté de acuerdo conmigo en algo”
Para colmo le tocó torear la pandemia, y ahí también Amparo Marco dio la talla. Lo de la socialista es la prueba evidente de que el refranero español nunca falla, “otro vendrá que bueno te hará”.
Trabajé casi cuatro años con la hoy mi amiga Amparo y puedo asegurarles que era una gran alcaldesa, lástima que le tocara gobernar con quien le tocó ya que tanto Compromís como Podemos se dedicaron casi siempre a poner palos en las ruedas en vez de ayudar como se demostró, por ejemplo, en servicios sociales, vivienda y cultura, al margen de traiciones internas como en el caso de los deportes.
El conformismo y la falta de autocrítica en el PP están consiguiendo que la mediocridad se instale en nuestra política municipal y parece ser que nadie se atreve, a pesar, créanme, de las críticas internas que existen, a “poner el cascabel al gato”. Esta circunstancia, junto a la costumbre ya adquirida de plegarse a las ocurrencias, exigencias y tonterías fuera de lugar de VOX, convierte la actualidad en un cambalache sin sentido que no sé a dónde nos llevará, me temo que a la ansiada mayoría absoluta de ninguna manera.


