No puede considerarse una sorpresa si atendemos al desencanto generalizado existente entre militantes y simpatizantes de VOX en la provincia.
La llegada al partido de los llamados “advenedizos”, hace ya más de un par de años, y el círculo cerrado de “amiguitos” de los que se ha rodeado la presidenta provincial Llanos Massó han llevado a la desconexión total entre militantes de base y simpatizantes por el “ordeno y mando” ejercido desde el Comité Ejecutivo Provincial y más concretamente por la “dictadura”, así la califican muchos militantes, impuesta por Llanos Massó, al parecer incapaz de admitir la más mínima crítica.
Sin duda VOX ha perdido la línea política con la que trabajaba en la anterior legislatura y en la que muchos habían depositado su confianza, convirtiéndose en un partido donde solo cuatro, los más allegados a la presidenta, pueden tener alguna vez derecho a opinión y donde la política municipal ha pasado a segundo plano por el protagonismo casi exclusivo de aquellos con “puesto” en Cortes Valencianas.
Vicente Martínez-Galí, ha declarado que “esta decisión ha sido meditada de manera pormenorizada y está fundamentada única y exclusivamente en el compromiso asumido desde el principio con los ciudadanos de Almassora y que mantendré intacto como servidor público, siempre desde la más absoluta honestidad y lealtad a Almassora.”
