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¿Ignorancia o malas intenciones?

Artículo de opinión de Antonio García Besga

A estas alturas de la película es difícil creer que Pedro Sánchez Pérez-Castejón y Alberto Núñez Feijóo, junto con todos sus colaboradores y asesores sean imbéciles. Quiero decir que es difícil de creer que las cosas que hacen y dicen sean por ignorancia y que supuestamente debe haber alguna oculta motivación en sus actuaciones.

Dice el refrán que “Piensa mal y acertarás”, también me han oído comentar alguna vez que “Un castellano viejo sabe la mitad que Dios, qué ya es saber”.

Comencemos por el principio. Tanto PP como PSOE se apuntaron deprisa y corriendo, incluyendo sus votaciones en el Parlamento Europeo, a la Agenda 2030, un plan de acción global con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Si repasamos los 17 objetivos, les reto a que lo hagan, podrán comprobar que algunos de ellos han sido redactados por algún retrasado mental o  al menos por alguien con las neuronas justas para  hacer pis sin mear fuera del tiesto, y el resto basados en pura ideología política y muy oscuros y peligrosos objetivos.

La Agenda 2030 es un plan de la ONU, algo que ya de por sí no ofrece la más mínima garantía, para poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo. Permítanme que me ría.

Uno de sus objetivos (16º) es conseguir “Paz, justicia e instituciones sólidas”, no me digan que no es para morirse de risa teniendo en cuenta en las manos en que se encuentran muchos de los países socios de la ONU, la mayoría “dejados de la mano de Dios”.

No es de extrañar, es más bien su objetivo político, que Compromís, Junts per Catalunya, PNV, Sumar o Podemos se afanen en la destrucción de España comenzando por su economía, pero ¿Es lógico que PSOE y PP hagan los mismo?

¿Tan bien pagados están nuestros políticos más representativos? ¿Quién les paga? ¿Qué les han prometido?

La frase «no tendrás nada y serás feliz», línea de meta final de la aplicación de la Agenda 2030, nos lleva al intervencionismo total del Estado, un comunismo disfrazado donde viviremos de la caridad de nuestros respectivos gobiernos y donde la propiedad privada desaparecerá excepto para aquellos que manejarán, o manejan ya, los hilos de nuestra socio-economía.

Los Jeff Bezos, Elon Musk, Bernard Arnault o Bill Gates, entre otros, manejan el mundo a su antojo

La globalización, el Foro de Davos, con la inestimable ayuda de personajes siniestros como George Soros, un empresario, inversor y filántropo húngaro-estadounidense, conspirador de verdadera profesión será la ruina de muchos países libres y la vuelta a las dictaduras, dictaduras económicas, los que ahora mandan carecen de ideología. Su apoyo a causas liberales son manipulaciones habituales de la economía internacional. Forbes calificó a Soros como el «donante más generoso» del mundo en términos de porcentaje del patrimonio neto.

Todo parece encaminado a arruinar Europa y España en concreto para conseguir nuestra total dependencia energética y alimentaria de China. Este objetivo, cómo no, cuenta con el apoyo de Irán, Rusia, Marruecos, Israel y algunos países árabes con mucho petróleo.

Les daré solo una prueba evidente. ¿Por qué Pedro Sánchez miente en sede parlamentaria, con la abstención y falta de réplica del PP, cuando afirma que en España no hay uranio? En España hay uranio de sobra pero no se puede extraer por una ley socialista que lo impide. Somos la 4ª reserva de uranio de Europa.

No existen razones técnicas ni medioambientales que justifiquen el cierre de las nucleares, lo afirma un informe de Consejo de Ingenieros Industriales de España.

Tenemos un presidente del Gobierno y una oposición que no saben que cuando hay un apagón en la red se desconectan todos los productores, y también las nucleares, que no pueden producir electricidad porque no hay consumo. ¿No lo sabe o quiere vendernos una de “sus motos”?

Mientras, para recuperar el apagón y “cuidar el medio ambiente”, compramos electricidad a Marruecos, producida con carbón y a Francia, proveniente de alguna de sus 57 centrales nucleares.

Está claro que, como tengo el convencimiento de que tontos no son, Sánchez es un ejemplo de supervivencia política, alguien está poniendo mucho dinero y alguien se lo está llevando para que las cosas se hagan mal, no por error sino por objetivo político.

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