“Festejar aquello que nos hace únicos no solo nos recuerda lo que fuimos, nuestro pasado agrícola, que hoy es presente, también nos une como pueblo y nos enorgullece”
El alcalde de la Villa de El Toro, José Arenes, ha vuelto a movilizar al pueblo en torno a una tradición que venera el trigo y los cultivos como la base de alimentación de la población. “Hoy nuestra base económica se ha diversificado, pero seguimos ligados al campo. Es nuestra fuente de vida”, reconoce Arenes
La Villa de El Toro ha recuperado este fin de semana una tradición secular que se remonta a los orígenes de las primeras poblaciones íberos que se asentaron en estas tierras. Una fiesta que agradece la llegada de la primavera y venera la buena climatología para que el futuro del pueblo, ligado al campo, se vea bendecido por unas provechosas cosechas.
“Nuestro pueblo había celebrado esta fiesta de forma secular con el objetivo de que la bendición cristiana y simbólica de los cultivos nos librara de tormentas, granizo o plagas”. Sin embargo, “hace 20 años que no se convocaba y hemos decidido ponerla en valor de nuevo, porque es importante recordar quiénes fuimos para saber quiénes somos”, ha considerado el alcalde de la Villa de El Toro.
El evento festivo volvió a tomar este fin de semana la era empedrada del castillo. “Fue una fiesta sencilla, celebrada en familia”, afirma el alcalde, “distinta a la que años atrás se celebraba en procesión, bajo palio”. Pero lo importante, explica Arenes, “es que recuperamos nuestra cultura y ponemos en valor nuestras tradiciones y actos de fe. Recordamos nuestros orígenes y nos sentimos orgullosos de pertenecer a la Villa de El Toro”, ha considerado el alcalde de la localidad.
