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Malos tiempos

Artículo de opinión de Antonio García Besga

Cuando corren tiempos mercantilistas, es mal momento para dedicarse a actividades de inspiración, como la poesía. Fue el poeta alemán Bertolt Brecht (Augsburgo, 1898-Berlín, 1956) quien dedicó uno de sus más famosos poemas a esta expresión.

Cuando te vengan buenos tiempos, disfrútalos; pero cuando te lleguen los malos, piensa que unos y otros son obra de Dios, y que nadie sabe con qué habrá de encontrarse después. (Eclesiastés 7:14)

Vivimos inmersos en la envidia, el rencor, la autosuficiencia y el desprecio a los demás a no ser que nos sean útiles.

Por todo ello tenemos el mal humor a flor de piel y nos olvidamos de lo que la vida nos da a diario.

Sí, lo sé, no es fácil inhibirse de los problemas que te llegan también casi a diario pero la solución no está en perder la compostura y mucho menos en pagarlo con el prójimo.

Cuando sientas ganas de venganza sobre alguien que te hizo mucho daño ¡¡No lo hagas!! Los alacranes se matan con su propio veneno. Es mejor sentarse a ver como esa persona se destruye a sí misma con sus propias acciones y sin amigos.

“Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”

Hoy es imposible leer, ver o escuchar algo que no tenga su dosis de acritud, de odio, de falta de respeto, de inmoralidad o de egoísmo indisimulado.

La política y la economía, siempre maléficamente inseparables, nos vuelven miserables aunque no seamos conscientes de ello, y aquellos que debieran poner orden y paz social se dedican a lo contrario, anteponiendo sus intereses a los de aquellos a los que juraron proteger.

Aparca rencores y odios. Escudriña la paz en tu corazón e ignora a los que buscan perjudicarte, tu desprecio les hará infelices y tu venganza estará consumada sin manchar tu espíritu.

La venganza no satisface nuestra ira y nuestro rencor pero supone una gran satisfacción ver sufrir a los pobres de espíritu cuando se dan cuenta de que no pueden hacerte daño porque eres moralmente superior a ellos.

Ante los malos tiempos que corren pon armonía en tu espíritu, haz todo el bien posible a los que te quieren y no sufras por los amigos que se apartan, no eran amigos.

Dedica un poco de tiempo a sembrar felicidad en los demás, verás la satisfacción inmensa que te produce.

Tu felicidad la has de amasar tú, ningún “panadero” lo hará por ti.

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