
Según el artículo 20.4 del Código Penal, la legítima defensa es una eximente de responsabilidad penal que consiste en cometer una acción punible cuando se obre en defensa de una persona o de derechos propios o ajenos.
En la actualidad, la «legítima defensa» sólo puede alegarse cuando existe una agresión ilegítima, o sea, que tiene que haber un ataque real, actual e inminente que amenace un bien jurídico protegido. La agresión recibida no puede haberla provocado quien quiere defenderse de ella.
Pues bien, querido lector, nos encontramos ante el ejemplo claro del necesario uso de la «legítima defensa» ante los continuos desmanes y saqueos incluso, en algunos casos, con muertes provocadas por las actuaciones de los políticos de turno.
No sería de extrañar el invocar ante la Justicia, a la vista de lo que lleva sucediendo en nuestra querida España, defender que la eliminación de los partidos políticos y sus componentes tuviera la calificación de «legítima defensa» ante cualquier tribunal.
Si repasamos los supuestos para obtener la eximente de defensa propia, nos centraremos, de entrada, en la circunstancia de «Agresión Ilegítima». ¿O no lo es el expolio y robo, vía impuestos, a todos, menos a los políticos, habitantes de nuestra querida Patria?
Otro punto más de defensa necesaria es ver cómo los politicastros desdeñan la protección de los españoles, fomentando y animando a la invasión progresiva de España por medio de los inmigrantes ilegales. Sus políticas consiguen que la inseguridad que se produce en las calles ponga en peligro nuestras vidas.
Los eufemísticamente llamados «servidores públicos» se ríen, a mandíbula batiente, de las muertes que sus decisiones provocan entre la población. Recordemos desde las acciones de la «plandemia covidiana» hasta las riadas de Valencia a consecuencia de la gota fría y durante la cual los criminales políticos lo vieron como un medio de sacar rédito político.
Pero ellos ahí siguen. Cobrando sus buenos sueldos, tanto ellos como sus familiares y amiguetes, mientras están llevando a la hambruna a la población en general. Además, estos descastados y criminales sujetos, llegan a acuerdos denigrantes entre ellos, sin importarles nada la vida de los que les pagamos su inmerecido pecunio.
Su latrocinio no tiene límite. Ellos apoyan y fomentan la proliferación de lenguas, y que de ahí sacan importantes partidas económicas que reparten entre sus colegas mafiosos. Un ejemplo, mientras que en Asturias ya han contratado a más de 260 profesores de bable, solo disponen de 6 alergólogos para dicha región. Igual hablando asturiano curan las alergias.
Machacan la agricultura, la pesca, la industria, no tienen freno. Prefieren suprimir miles de olivos, hasta que ya no queda ninguno y cambiarlos por panales solares y, de esa forma arruinan a miles de familias españolas y financian la plantación de olivos en Marruecos.
Sólo hay un sector al que protegen y cuidan, y que no es otro que el de la prostitución, que no me extrañaría que lo nacionalizaran y lo convirtieran en el negocio puntero (o putero) de España. Pero no les preocupa, todo absolutamente todo saldrá de nuestros bolsillos. ¿No es para eliminarlos?
Ni la Justicia se escapa de su voraz ataque a los españoles. Retuercen las leyes para que puedan hacer lo que quieran. De vez en cuando, PSOE y PP escenifican algún desencuentro, pero es para disimular, están de acuerdo en todo siempre perjudicando a los que, como ovejas acuden cada cuatro años a complacerles en las urnas.
Aún quedan infinidad de acciones que cometen día a día y que son merecedoras de actuar en «legítima defensa», con lo cual eliminar a los partidos políticos y todos sus secuaces cómplices debería ser de obligado cumplimiento si queremos salvar la vida de los españoles y el futuro de nuestra querida España.
Estamos ante un claro ejemplo de supervivencia. Antes de que acaben con nosotros habrá que evitarlo. Actuemos en «legítima defensa»
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros
