Se ha convertido en costumbre considerar a la gran mayoría de españoles tontos de baba.
La distracción mediática es la herramienta más útil para la divulgación de la mentira y para envolver de falsedades todo aquello que pueda ser relevante.
¿De verdad es relevante que Ábalos se llevara 500.000 € de alguna “mordida” de concesión de obra pública? ¿De verdad es importante, aunque sea inmoral, que se paguen prostitutas con nuestro dinero? ¿De verdad lo que debe preocuparnos es el reparto de la “calderilla”, el puesto de trabajo de cuatro “artistas”, incluido el del “hermanísimo” o la trama de la cátedra de la consorte?
El objetivo es solamente desviarnos de la realidad e impedir que se hable de los miles de millones que presuntamente se llevaron de la trama de los hidrocarburos procedentes de Venezuela más los otros cientos de miles de euros que dejaron de pagar, en concepto de IVA, al erario público español.
¿Quién, presuntamente, es el cerebro de la operación? Solo uno, José Luis Rodríguez Zapatero, del que Sánchez es solo una marioneta útil para sus fines y para el reparto de los dineros, es decir, el tonto útil al que su ego permite “tragar” por todo con tal de seguir apareciendo como “number one”.
No se dejen engañar, que los árboles no les impidan ver el bosque y piensen que la corrupción no se alimenta de cuatro pesetas, la ambición de los corruptos no tiene límite y las “mordidas” son para los peones, los gestores de la trama son los que se quedan con la “tajada” gorda sabiendo que podrán huir de la justicia y establecerse en alguno de los paraísos fiscales donde tienen cuentas abiertas antes de entrar en prisión cuando les desenmascaren.
Para mantener oculto su verdadero delito cuentan con los medios de comunicación bien pagados, con colaboradores en todas las administraciones, con sus socios de gobierno, cómplices de prevaricación, malversación de fondos públicos, cohecho y traición, con el Fiscal General del Estado, con el Tribunal Constitucional, con la mesa de las Cortes, con la inestimable colaboración de una oposición cobarde que ni está ni se le espera y con parte, digo solo una parte, de jueces y fiscales agradecidos.
No se queden en el prefacio de un relato que tiene mucho más fondo del que ustedes se imaginan…
Solo podemos hacerles daño pensando y sacando nuestras propias conclusiones sin que sean ellos, los traidores, los que nos cuenten su verdad.
