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Asesinados por los mismos

Artículo de opinión de Luis Andrés Cisneros

Hace 28 años que Miguel Ángel Blanco, que aún no había cumplido los 30 años y que era concejal por el Partido Popular, fua asesinado por la banda de pistoleros de ETA, tras un secuestro y que supuso una de las mayores movilizaciones de gente en toda España pidiendo su liberación.

Todo fue inútil, la banda asesina, que ya contaba con la indisimulada connivencia de varios partidos políticos del país, prosiguió adelante con su particular idea de la democracia y sus bien alimentadas arcas gracias al PNV y la iglesia vasca.

Las muestras de indignación no se hicieron esperar; miles y miles de personas llenaron las calles del país, pero una vez más, a los partidos políticos les faltó el valor y la determinación para ilegalizar a aquellos que, por medio del asesinato, buscaban la destrucción de España. Lo importante siempre ha sido la pela y el poder.

No se hizo nada, se procedió a la técnica de los cobardes y los traidores que es siempre la misma, esperar a que todo escampe y que la gente, con su habitual fragilidad de memoria y que no nos toquen la cervecita de los domingos, se refugió en el pasotismo más flagrante. Y hoy en día los instigadores de este asesinato ocupan las más altas esferas de la nación.

Casi a la misma edad de Miguel Ángel Blanco, 27 años, pero con 28 años de diferencia, se suicida el agricultor aragonés David Lafoz, como una muestra más de las penurias que arrostran los agricultores, ganaderos y, en general, todo el país, ante la indiferencia de los bien asentados políticos.

Según comunicó el desdichado joven, no podía soportar más la persecución a la que era sometido por la hacienda española y todas las trabas que, desde la voraz e insaciable agenda globalista están poniendo contra las cuerdas a nuestros compatriotas.

David, había estado con su tractor ayudando a las víctimas de la riada de Valencia, mientras que las autoridades se echaban los trastos a la cabeza con el único objetivo de seguir robando y demostrando que los españoles les importamos un huevo.

Tanto a uno como a otro no los ha matado realmente ETA, ni David se ha suicidado, tanto uno como otro han sido víctimas de la piara más desalmada que existe sobre la faz de la Tierra: la clase política que vive opíparamente de la desgracia ajena.

Son ellos los asesinos. En el caso de Miguel Ángel Blanco, haciendo oídos sordos a la ilegalización de los `partidos políticos responsables y en el caso de David Lafoz, ignorando la realidad de la vida que obligan a vivir a todos los españoles, menos a los suyos.

Todos los partidos políticos son, por pura definición, organizaciones criminales que vistiendo lo que hacen con la palabra «democracia», quieren hacernos ver que cuidan de nosotros. Es la mayor mentira que se ha divulgado a través de los siglos.

Cuánta razón tenía D. Estanislao Figueras, primer presidente dela República Española, cuando en el año 1873 pronunció la frase «Señores, voy a serles franco, estoy hasta los cojones de todos nosotros», se fue de las Cortes y se marchó a Francia. Puede que haya sido el único político que ha dicho una verdad.

Mientras que el suicidio por empuje de las decisiones políticas está afectando, cada vez más, a la juventud de nuestro país, no hay constancia del número de políticos que se hayan quitado la vida, bueno, es la única cifra que se basa en el 0 pelotero.

Sólo tenemos una vía de escape, que desaparezcan, de manera total y absoluta todos los políticos, sindicalistas, asesores y vividores que viven a costa del asesinato de las personas honradas. Mientras no acabemos con las organizaciones criminales llamadas partidos políticos y sus correspondientes Jefes de Estado, estaremos sometidos a los asesinatos indiscriminados.

¡¡VIVA ESPAÑA!!     ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros

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