Hoy leía, en este mismo periódico, una nota de prensa enviada por el Grupo Municipal Socialista y publicada en el medio sobre el aparcamiento irregular de vehículos en la ZBE de la calle Navarra.
Estoy completamente de acuerdo con lo manifestado en esa nota de prensa, pero el problema de Castellón va mucho más allá.
La anarquía que reina en el tráfico de la ciudad es total y desgraciadamente la Policía Local sigue mirando para otro lado en muchísimas ocasiones.
Peatones, ciclistas y patinetes siguen “haciendo de su capa un sayo”, algo que nuestra Real Academia define como “actuar con total libertad y autonomía, sin importar las opiniones o expectativas de los demás, especialmente en asuntos que conciernen a uno mismo”. Se refiere a tomar decisiones o actuar según el propio criterio, sin sentirse obligado a rendir cuentas a nadie.
La situación es especialmente peligrosa en las ZBE y en la zonas “teóricamente” peatonales, son los dos sitios donde más fácil es que te atropellen.
Últimamente se ha hecho mucha propaganda sobre el control que se hace de los patinetes. Una vez más noticia para la foto. La ciudad está llena de irresponsables montados en patinete sin que nadie les obligue a cumplir con las normas de tráfico y con las normas específicas para su vehículo. Son los dueños de carriles bici, aceras, calzadas, pasos de peatones, puertas e interiores de bares y comercios, transporte público y hasta ascensores.
Hablar de ciclistas, hay excepciones, es hablar de voy por donde quiero y hago lo que quiero. Hay una enorme cantidad de ciclistas daltónicos, es la única explicación que encuentro a que no respeten un solo semáforo. Circulan por la calzada, con pleno derecho, cuando disponen de carril bici y al parecer nadie les ha explicado que van montados en un vehículo, por lo que están obligados a circular respetando las mismas normas de tráfico que los coches o las motos y que los pasos de peatones son para eso, para peatones, a no ser que se bajen de la bicicleta.
La mayor anarquía, sin duda está instalada en los peatones. Desgraciadamente hay más pasos de cebra y semáforos que habitantes. Pues bien, son muy escasos los peatones que cruzan las calles por lo sitios adecuados y menos aún los que respetan los semáforos. Parece ser que solo respetan “los de botón”, esos pasos absurdos donde un peatón para el tráfico y 40 vehículos para pasar el solo, si es que no ha pasado ya porque no venía ningún coche y luego obligan a parar a los vehículos sin un solo peatón esperando para cruzar.
Con la persecución que realizan a conductores, aún no he visto a un solo policía municipal llamar la atención a un peatón por cruzar una calle por donde no debe o hacerlo con su paso en rojo.
No se preocupen, para todo esto hay una explicación y una solución. En mi juventud se llamaba respeto, urbanidad y educación. Claro está que si los padres no tienen ninguna de esas tres cosas es difícil que niños y jóvenes tomen el más mínimo ejemplo de lo que es la convivencia.
