Una tendencia que les alegra enormemente, porque refleja una comprensión realista y justa del contexto local.
Y es que, en la mayoría de las comunidades donde se encuentran estas viviendas, ya coexiste una armonía en la convivencia entre aquellos propietarios que vienen a disfrutar de sus vacaciones con los usuarios de VUTs que llegan con el mismo fin: pasar unos días de asueto en la maravillosa localidad de Peñíscola. Muchos de ellos, fruto de dicha armonía, se convierten además en habituales y repetidores.
En zonas claramente turísticas como Peñíscola, esta casuística no altera la vida diaria, porque el entorno está pensado precisamente para acoger visitantes, con servicios, horarios y dinámicas adaptadas al turismo.
Cierto es que muchas de las restricciones a las VUTs están planteadas para aplicarse en grandes ciudades o localidades con zonas claramente tensionadas, y donde realmente existen graves problemas de acceso a la vivienda habitual, o con problemas de convivencia entre propietarios y turistas, pero, por mucho que cueste creerlo, éste no es el caso de Peñíscola, donde el turismo es motor económico y social de primer orden, y en el que conviven todas las tipologías de alojamiento turístico vigentes de forma racional y equilibrada.
Y aunque la actividad turística también genera una necesidad alojativa para los trabajadores del sector, asequible, a precio justo y equilibrado, no podemos obviar que la demanda es muy estacional y que, con las actuales legislaciones vigentes, genera mucha indefensión para el propietario en caso de problemas durante el alquiler. Es por ello que numerosas empresas del sector turístico, en aras de ofrecer seguridad jurídica y estabilidad económica necesaria a dichos propietarios, se han convertido en los arrendatarios de dichas viviendas, ofreciendo alojamiento compartido a una parte de su masa laboral, y respondiendo ante el propietario sobre cualquier contingencia que pudiera suceder durante el periodo de alquiler. Una medida que ha permitido volver a poner en el mercado por otra parte un buen número de viviendas en alquiler de largo periodo amparadas bajo la LAU.
Por tanto, agradecen la actitud abierta y colaborativa de muchas comunidades, de sus propietarios y convecinos, así como de aquellas empresas turísticas que han apostado por facilitar el acceso al alojamiento a su personal, que entienden que el turismo, bien gestionado, es convivencia, desarrollo, calidad y futuro para todos.
