Se ha renovado completamente la dirección del Comité Técnico de Árbitros de Fútbol dependiente de la Real Federación Española de Fútbol.
Había que hacerlo por las sospechas de que desde ese estamento se decidía algo más que las designaciones arbitrales.
La Federación Española de Fútbol anunció la renovación de la dirección del Comité Técnico de Árbitros (CTA), en la que no seguiría Luis Medina Cantalejo, ni los miembros de su equipo.
Hasta aquí todo parece lógico, más aún con el estallido del “caso Negreira”.
El nombramiento, como presidente, de Francisco Soto Balirac ha supuesto una auténtica revolución pero desgraciadamente la primera jornada de la liga no ha hecho más que confirmar el mal endémico en el que está sumido el arbitraje español.
Munuera Montero dio un recital en Mallorca de lo que un colegiado no debe hacer, Hernández Maeso señaló en San Mamés un penalti, a favor del Athletic, que solo vio él y en 2ªDivisión, Etayo Herrera, colegiado vasco, privó al CD Mirandés de un punto anulando un gol que debió subir al marcador mientras el VAR estaba de vacaciones.
Son solo tres ejemplos de lo que, una vez más, es una evidencia, el nivel del arbitraje español roza el ridículo.
Es una auténtica pena, siempre lo defenderé, que se exija a los colegiados de categorías inferiores la perfección mientras “sus mayores” desacreditan a diario la profesión, muchos árbitros de categoría regional lo harían mejor que los prepotentes colegiados de la élite.
