La campaña de protección del charrancito común (Sternula albifrons) en la desembocadura del río Mijares ha concluido este verano con resultados muy positivos, que han superado incluso las expectativas iniciales. Gracias a las medidas adoptadas por el Consorcio Gestor del Paisaje Protegido y el Grupo para el Estudio de las Rapaces (GER-EA), entre 15 y 18 parejas se han reproducido con éxito en les Goles y entre 30 y 35 pollitos han conseguido desarrollarse y emprender el vuelo hacia África.
“Estamos muy contentos con el resultado”, ha destacado Josep Bort, miembro del GER-EA y coordinador del proyecto. “La del Mijares ha sido este año la única zona de la provincia donde los charrancitos han podido criar. En otros lugares donde tradicionalmente estaban presentes, como el Prat de Cabanes o la Albufera, no han prosperado. En el Mijares, en cambio, la protección ha funcionado”, explica.
Medidas de protección
El proyecto ha incluido vigilancia diaria por parte de los guardas del Consorcio y voluntarios del GER, así como el cierre del acceso a la zona de cría. Estas actuaciones han conseguido reducir de manera notable las molestias habituales que dificultan la reproducción de esta especie: perros sueltos, paso de personas, pescadores o actividades diversas en la playa. “La mayoría de gente ha entendido la importancia de respetar la zona y ha hecho caso a las recomendaciones cuando se les explicaba que allí estaba criando una ave protegida”, ha señalado Bort.
Además, la campaña ha contado con la instalación de una plataforma flotante de madera de 2×2 metros, donde se ha tratado de reproducir el hábitat natural para favorecer la nidificación. Aun así, gracias al cierre al paso de la zona de cría, finalmente las aves han preferido hacer el nido en el medio natural y han usado la estructura de apoyo para posarse.
“Es una noticia magnífica para la biodiversidad de nuestro paraje protegido”, ha señalado el presidente del Consorcio y alcalde de Burriana, Jorge Monferrer. “El Mijares ha demostrado ser un refugio imprescindible para el charrancito y otras especies amenazadas. Este proyecto evidencia la importancia de la colaboración entre instituciones y colectivos ecologistas para conservar nuestro patrimonio natural”, ha declarado.
Alto valor ambiental
La nidificación del charrancito en el Mijares tiene un valor ambiental excepcional. Hace más de treinta años se registró la reproducción de una colonia de charrancito a las Goles del Mijares y no se volvieron a ver hasta el 2022, cuando el GER localizó tres parejas que consiguieron sacar adelante pollitos. En 2023 la cifra se redujo a dos parejas —solo una con éxito reproductor— y en 2024, a pesar de detectarse una pareja, la nidificación no prosperó. Ante esta situación, el GER planteó un proyecto específico para reducir las molestias habituales que dificultan la reproducción de la especie, mediante el uso de plataformas flotantes, en la línea de las que se utilizan con éxito en otros lugares como Cantabria o el Delta del Ebro para favorecer la reproducción del charrán común. “Han hecho falta muchos permisos, no solo del Consorcio sino también de la Generalitat, a través de la Dirección General de Vida Natural y el Servicio de Vida Silvestre. También de Costas, que finalmente nos autorizó el cierre perimetral de la zona de cría”, recuerda Bort.
El esfuerzo ha dado sus frutos. El proyecto de protección no solo ha supuesto un éxito para el charrancito, sino que también ha favorecido otras especies como el chorlitejo chico, que este año ha nidificado en las Goles. Este balance alienta al GER a plantear una campaña todavía más ambiciosa de cara a la próxima temporada de reproducción. “Este año hemos constatado que las medidas funcionan; por eso, nuestra intención es tramitar con más tiempo todos los permisos para poder instalar cuatro o cinco plataformas y conseguir también la autorización de Costas para mantener el cierre de la zona. Estamos convencidos de que así podremos obtener unos resultados todavía mejores”, avanza Bort.
Una especie protegida y amenazada
El charrancito es el ave marina más pequeña de la familia de los charranes. En el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazadas está catalogada como vulnerable y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera casi amenazada.
Es una especie nidificante de forma puntual en el litoral valenciano, que pone los huevos directamente en tierra, entre piedras y arena poco cubierta de vegetación, lo cual la hace especialmente vulnerable a las molestias humanas y a depredadores como gatos, perros o jabalíes. En España, según SEO/BirdLife, la población de este charrán es una de las más importantes de Europa, aunque presenta una tendencia regresiva.
Proyectos como este son fundamentales para garantizar la supervivencia del charrancito y otras especies amenazadas. El Mijares, integrado en la Red Natura 2000 y declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), refuerza así su papel como espacio clave para la biodiversidad en la provincia de Castellón.
El Consorcio Gestor del Paisaje Protegido de la Desembocadura del Río Mijares está formado por los ayuntamientos de Burriana, Almassora y Vila-real, además de la Diputación de Castellón y la Generalitat Valenciana.
