Si los cerdos pudieran votar, votarían a quien les trae la comida, sin importar cuantos haya sacrificado antes.
Así, son los hombres, criaturas de costumbre, fáciles de domesticar, dispuestos a perdonar la traición si a cambio reciben un beneficio inmediato.
El poder no se gana con justicia o con mérito, se gana con la ilusión de que estás alimentando las necesidades más básicas. Las masas no eligen con la cabeza, eligen con hambre, con miedo, con la promesa de una ración.
El que trae comodidad momentánea será siempre el héroe, el precio de la libertad se vuelve irrelevante cuando el pan está sobre la mesa
El poder no necesita compasión, necesita estrategia, el gobernante no triunfa por sus virtudes sino porque entiende la debilidad de los hombres, su hambre, su miedo, su deseo de sentirse protegido. El pueblo no pregunta cuánto le has dañado, solo pregunta: ¿Qué me darás hoy?
La lealtad humana no está hecha de memoria sino de conveniencia, por eso, el líder que controla el alimento, el dinero o la esperanza nunca pierde aunque alguna vez haya sido humillado.
Si lo que hasta ahora has leído te incomoda es porque necesitabas escucharlo.
Maquiavelo era un ser inteligente y conocedor de la escoria humana.
“Parece mentica que un país donde hasta las patatas pueden ser bravas, la ciudadanía trague tanto como estamos tragando.”
No diré aquello tan manido de que “cada país tiene lo que se merece” pero no me negarán que el conformismo de nuestra sociedad llega a exasperar.
Hagan un repaso a todo el espectro político, y digo a todo, no encontrarán una sola verdad, solo promesas, falsas esperanzas, proyectos que nunca se realizarán y manipulación de la verdad para conservar el puesto, el estatus y la imagen que les permite percibir sueldos indecentes solo con mentirnos a diario. Si encuentran un político que diga la verdad les ruego que me lo presenten, tengo ganas de conocer a uno.
Tapan el robo, la malversación, el tráfico de influencias, la corrupción y la mayoría su ineptitud con el “tú más”, con Palestina, con Ucrania, Donald Trump, Franco, con los fascistas, con el miedo, unos a la inútil derecha, otros a la negra izquierda, y nunca nadie tiene la culpa de muertes, falta de seguridad, servicios tercermundistas, desprecio a la propiedad privada y continuo acoso a la libertad del individuo y su capacidad de raciocinio.
Librarnos de la clase política y nombrar un Consejo de Expertos, sin políticos, que administre nuestro dinero sería retornar al paraíso, a la justicia, a la igualdad y a la libertad, mientras estemos en sus manos será imposible el progreso, solo crecerán sus cuentas corrientes y todo aquel que quede fuera de su entorno de tráfico de influencia está condenado a ser solo el paria que paga los impuestos para que ellos se hagan ricos mientras se mofan del pueblo al que mienten de manera convulsiva.
Leer las noticias de cada día destroza mi raciocinio, mi moral, mis valores y destruye la más mínima esperanza de futuro…Líbranos Señor de los políticos.
