
¿Quién no recuerda esas veladas familiares sentados alrededor de una mesa jugando a las cartas? Y sobre todo la cara de alegría cuando aparecía entre nuestras manos un comodín como el que ilustra este artículo. Ello significaba que esta carta nos servía para todo.
Pues es lo mismo que ocurre en nuestros días con el nuevo comodín que domina esta convulsa etapa que nos está tocando vivir. Sí, seguro que lo han adivinado, su nombre es «democracia». Como se diría en castizo español: «sirve igual para un roto que para un descosido».
Sin ningún lugar a dudas esta palabra se ha convertido en la más usada en el lenguaje español, seguida, muy de cerca, por las clásicas expresiones de los politicastros y tertulianos de los zurdos, que también ocupan un lugar preponderante, tales como «facha», «fascista», «racista» y «xenófobo».
Llegamos a tales extremos que, está de moda decir que hay que luchar por la «democracia» en lugar de decir que hay que luchar por España o por nuestros valores o, lo que es más importante, por nuestras familias y por nuestras raíces. Nunca se había antepuesto una forma de gobierno al bienestar de un pueblo.
No podemos olvidar que los gobiernos más criminales a lo largo de la Historia siempre se han apoyado en la palabra «democracia» para engañar y expoliar a su gente República Democrática Alemana, República Democrática del Congo y un sinfín más.
Tomemos como ejemplo España, dónde se nos dice que debemos luchar por la «democracia». Esa palabra mágica que nos recuerda a otra usada en sesiones de magia, la clásica “Abracadabra” que, por cierto, también tiene un origen griego igual que la otra.
Veamos muy por encima aquello que distingue, según los cánones, a las «democracias» de lo nefasto de otros sistemas.
El Estado de Derecho que se logra mediante el respeto a una Constitución; ¿Esto está pasando en España?
Elecciones libres; No votamos a ninguna persona, sólo a políticos incluidos en listas de partidos que son designados por élites globalistas.
Libertades civiles y políticas; ¿Tenemos libertad de expresión, de prensa o de culto actualmente? La censura ha llegado a cotas terroríficas.
División de poderes; ¿Qué división existe, cuando los nombramientos en el poder judicial dependen de los acuerdos de los expoliadores políticos y las leyes las promulgan ellos mismos?
Legitimidad del poder público; Los políticos deben, tienen que acatar las bases legales de la Constitución. Además de no hacerlo, su incapacidad manifiesta para gobernar les deslegitima por completo.
Derechos humanos; El derecho a la vida, a la seguridad, a la libertad, al trabajo y a no padecer discriminación ni violencia es primordial. Es de auténtica traca, el derecho a la vida se transforma en imposición del aborto. La inseguridad de todo tipo es manifiesta y la violencia y la discriminación campa a sus anchas.
Por otra parte, dicen que existen diversos tipos de democracia, lo que hace que a cualquier cosa se le pueda llamar así. Es como si a todos los deportes de pelota les llamáramos fútbol, y englobáramos al baloncesto, balonmano, tenis, rugby y todos los demás bajo la misma denominación.
No podemos olvidar que todos los regímenes dictatoriales han derivado de una democracia previa. Recordemos que en Venezuela la democracia dio paso al narcoestado en que se ha convertido, y que en España estamos siguiendo el mismo camino.
Si a cualquier cosa le añades el calificativo de «democrático» adquiere la vitola de sagrado e impoluto. Se ve imbuido de todas las virtudes del mundo. Es como la nueva religión del cambio climático.
Pues yo, prefiero defender a mi país, a mi España, a mi familia, a mis valores, a mis amigos y reniego del comodín maléfico que es la «democracia» la mayor estafa de la Historia Mundial.
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros
