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Opinión

Secundino Gallego

Artículo de opinión de Luis Andrés Cisneros

“El bedel de los pájaros”

En la imagen que ilustra este artículo, podemos ver a la izquierda y con las manos extendidas al famoso locutor y presentador José Luis Pecker, mientras que en centro de la fotografía encontramos a Secundino Gallego, que llegó a ser popular por el apodo de “El bedel de los pájaros”.

Corría el año 1970, cuando Televisión Española, cuando se le podía llamar así, realizaba el concurso “Las Diez de últimas” en el cual los concursantes debían superar un total de 60 preguntas sobre el tema elegido, dónde sólo podía cometer cinco fallos, y si la superaba se enfrentaba en la final a otro.

La final consistía en cinco preguntas. El que ganaba esta última fase, se embolsaba la nada despreciable cifra de 1.000.000 de pesetas de la época, mientras que el finalista percibía otra cifra para nada desdeñable y que consistía en 250.000 pesetas, o sea, un cuarto de millón.

Entre los participantes más famosos, destacaron José Antonio Sanz con el tema “Biografía de Manolete”, César Pérez de Tudela, montañero, que acabó siendo colaborador de TVE, y el protagonista de este artículo, Secundino Gallego Trigo, destacando por su conocimiento profundo sobre las aves.

La labor que desempeñaba este amante de los pájaros era la de bedel en la Universidad de Barcelona. Su conocimiento en el tema le llevó a ganar el concurso, a recibir la Cruz de Alfonso X el Sabio y a terminar su carrera profesional como Conservador del Museo de Zoología de la Universidad.

Bueno, pues ahora intentemos buscar algún paralelismo entre ese año 1970 y este 2025, en pleno Siglo XXI y, aparentemente, en una explosión del conocimiento y el progreso más exacerbado, donde todo lo anterior ha quedado sepultado por unas cataratas de virtudes y conocimientos.

Pues bien, nuestro querido Secundino Gallego, podría, y con todos los méritos, estar en el Consejo de Ministros del Gobierno de España, deslumbrando con sus conocimientos a la colección de destripaterrones que pastan en dicha sala.

Aunque lo más normal sería que, y debido a su grado de inteligencia y coherencia, sólo hubiera admitido el nombramiento de Ministro de Naturaleza o algo similar, ya que no se hubiera metido a administrar alguna cartera de la que no tuviera conocimientos suficientes.

Vamos a poner algún tipo de ejemplo. ¿Se imaginan a Oscargután Puente manteniendo un mínimo diálogo con el bueno de Secundino? Y eso que siendo el primero lo más parecido a un primate podría parecer que el conocimiento de nuestro querido bedel del lenguaje del primero podría facilitar el entendimiento.

De lo que nos cabe ninguna duda es que el amigo de las aves hubiera sido nombrado Ministro de Transportes la red ferroviaria Española estaría entre las mejores del mundo sin problemas de ningún tipo, y siendo la envidia de todo el mundo.

Esto sería aplicable a cualquier Ministro o político. No quiero ni pensar lo mal que lo pasaría el bueno de Secundino debiendo mantener en encuentro con la “Tucán”. Lo más probable sería que, con sólo dos o tres minutos de conversación, presentara su dimisión irrevocable.

A todo lo anteriormente dicho habría que añadir que nuestro protagonista de hoy sería incapaz de ejercer el trabajo que mejor hacen nuestros políticos, que es el de meter la mano en el bolsillo de los españoles. En esto si que son auténticos maestros.

Lo peor sería que a Secundino le entraría una aversión desmedida hacia estos animales que forman la clase política de nuestros días, y mira que había dedicado toda su vida a ellos, aunque tiene la esperanza de que estos no tienen alas, salvo Pedro Sánchez de la familia de los “Falcones”.

España no hubiera llegado a ser la octava potencia del mundo, lo que ocurrió bajo el mandato del Generalísimo, si en aquel entonces no se hubieran aupado al Consejo de Ministros a personas expertas en cada una de las materias necesarias y sin ánimo de robar.

Nuestro admirado Secundino era bedel, pero éstos son analfabetos y delincuentes.

¡¡VIVA ESPAÑA!!     ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

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