El condenado entró en casa de su expareja, la roció, sentada en un sofá, con gas-oil para posteriormente prenderle fuego con intención de «acabar con su vida» según recoge la sentencia.
La víctima consiguió quitarse la ropa y alcanzar la manguera del jardín para sofocar el fuego. aunque no pudo evitar sufrir quemaduras de segundo grado en el 9% de su cuerpo.
La vivienda sufrió daños por valor de 43.400 euros y el mobiliario por 6.800.
El condenado deberá indemnizar a la víctima con 10.000 euros, la compañía aseguradora con 43.400 euros, con 6.800 euros al dueño de la vivienda y con 576 al Consorcio Provincial de Bomberos.
Se ha cursado orden de alejamiento y el condenado no podrá acercarse a la víctima al menos hasta cumplidos 13 años después de salir de prisión.
