En el término municipal hay más de 600 casetas catalogadas construidas con esta técnica. Una excepcional lista que ahora aumenta después de que niños y niñas del pueblo hayan finalizado la obra de una nueva casita. Piedra sobre piedra, el alumnado del aulario de Vistabella del Maestrat, perteneciente al CRA Penyagolosa, ha participado en un proyecto de educación patrimonial que, además de aprender la técnica de construcción, también ha permitido aprender sobre el paisaje local, el uso que se daba a las casitas y el aprovechamiento equilibrado que se hacía del medio natural hasta el último milímetro.
La dirección del maestro de obras local, Joan Moliner -el Sastre-, y la participación de entendidos paredadores y de voluntarios, ha sido decisiva para llevar a cabo la construcción de la casita, que está ubicada en una posición privilegiada en un cruce de caminos, cerca de la ermita de Sant Antoni, y desde donde se puede admirar el paisaje que rodea el pico de Penyagolosa, a 1813 metros de altitud. El proyecto cuenta con el apoyo del Programa de Extensión Universitaria (PEU) de la Universitat Jaume I y la participación crucial de la comunidad patrimonial del territorio, representada por el Centro de Estudios de Penyagolosa. Las construcciones de piedra en seco fueron declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2018.
Los niños y las niñas participantes han guardado una cápsula del tiempo en su interior. Hicieron un dibujo y un escrito sobre el momento, todo cerrado dentro de una olla de barro que con el tiempo será testigo directo de esta época. El alumnado ha trabajado desde el mes de septiembre en la ejecución de unas obras que han resultado en una caseta única en el término de Vistabella del Maestrat: se trata de la única con ventana. Un detalle simbólico por el cual se admira un paisaje de alta montaña que configura el carácter de la población y de su cotidianidad.
El proyecto continúa con un proceso participativo donde el alumnado y otros participantes podrán proponer un diseño del entorno de la casita para dignificarla y promover la preservación de los alrededores del pueblo. La nueva casita es el símbolo de una técnica que también habla de otras construcciones como los azagadores para transportar trashumancias, los pozos, las balsas o las paredes de los bancales. Una técnica extendida en tierras mediterráneas que ejemplifica la dominación humana sobre el territorio y el aprovechamiento total de los recursos que había al alcance, basado en el respeto por la naturaleza y el mantenimiento de su equilibrio. Oportunidades marcadas por la climatología y la orografía que enseñan la antropización del territorio y del paisaje.
