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Opinión

Objetivo Navidad

Artículo de opinión de Antonio García Besga

Vivimos en tiempo de destrucción, sobre todo de aquello que pueda estar relacionado con la religión, la moral, las costumbres, la historia y de todo lo que nos ha servido para ser una cultura desarrollada a lo largo de siglos.

Parece como si a los que manejan los hilos del mundo les molestara cualquier arraigo cultural en la sociedad, quizá porque esa cultura, ese arraigo cultural o costumbrista ha permitido mantenernos sin destruirnos a nosotros mismos a pesar de que ha habido y siguen habiendo incesantes intentos de destrucción de nuestras más firmes convicciones.

Si logran apartarnos de nuestra cultura y creencias conseguirán los borreguitos manipulables que buscan.

Ahora, han encontrado una herramienta magnífica para destrozar nuestro ancestral orden, la multiculturalidad, entendida como coexistencia de diversas culturas, razas, religiones y lenguas en un mismo espacio geográfico o social, reconociendo y respetando sus diferencias, aunque sin implicar necesariamente una interacción profunda entre ellas, basándose  en la tolerancia, la no discriminación y la valoración de la diversidad como un valor social. 

Nunca oí, con excepción de los diálogos en círculos políticos, tantas mentiras juntas.

Hay culturas que no pueden coexistir. Yo al menos no estoy tranquilo cuando mi señora o mi hija salen a la calle sabiendo que por ellas transitan multitud de individuos, por llamarles algo suave, que no respetan a la mujer, a la que consideran un objeto de usar y tirar y de la que pueden abusar sexualmente siempre que les plazca.

Mientras, seguimos siendo tan tontos de importar Papá Noel, el Ramadán, el día del cordero, el pavo asado o cualquier cosa que pueda sustituir  nuestra tradición y cultura. Eso se hace en el nombre de la convivencia, supongo que se refiere a la de los impositores, y de la tolerancia.

¿Tolerancia? ¿Es tolerancia intentar suprimir las procesiones y la Semana Santa porque ofende al sarraceno infiel? ¿Es tolerancia suspender la Navidad para apodarla “vacaciones de invierno” para contentar a aquellos que pretenden decirnos que el suyo es el único Dios considerándonos herejes suprimibles?

No quiero seguir poniendo ejemplos porque reconozco que me hierve la sangre y a mí sí me gusta ser tolerante. Tolerante, no estúpido.

Sean o no creyentes, les animo a vivir la Navidad. Si no creen, al menos respeten las tradiciones ya que  gustan de adornar con luces árboles y balcones.

Si son creyentes, nada hay más importante que el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, su crucifixión y su resurrección.

Y sobre todo no permitan que otras culturas persigan la nuestra. En este mundo, todos los días, son asesinados 100 cristianos por el mero hecho de serlo. A eso llaman nuestros políticos multiculturalidad, convivencia y tolerancia.

Feliz Navidad!!!

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