El jueves, Begoña Carrasco se puso iracunda, como en ella es norma, y uno tiene que controlar sus dedos para no teclear cosas que nos ponga a su altura.
Esta mujer, que se ha pegado al cargo de primera edil del consistorio castellonense, nació a la política falseando la realidad y ejerce su cargo con el mismo método. Ha creado un mundo irreal que nada tiene que ver con el que viven los ciudadanos de Castellón.
Después del número circense pergeñado en el último pleno municipal, derramando abundantes papeles por el suelo con sus propias manos, la primera edil, con aspavientos y gritos impropios del cargo, aseguró que los recogería ella misma, “a diferencia de lo que hacían otros”. Pues no. Maquilló la verdad una vez más. Ella, desde luego, no recogió la basura que lanzó en el consistorio. Y si no recogió la que tira ella, ¿cómo va a mandar recoger la que hay por las calles de la ciudad? Bueno, de alguna calle sí que sabe ordenarlo, sí …
La anécdota no lo es tanto. Es un espejo en el que se puede observar la realidad de esta mujer. Quizás por eso ha enfadado a tanta gente en tan poco tiempo, porque promete y promete absolutamente todo a todos. Lo mismo su pequeño acólito, siempre presto a decir “lo solucionaremos” para callar las protestas sin que luego se haga absolutamente nada. En próximos artículos tendríamos que llamarle el gasolinerín (en breve sabrán por qué).
El espectáculo que nos ofreció en el pleno es impropio de una primera autoridad y de un gobierno municipal. Aunque si pensamos que lo que encubría es la subida de impuestos, menudo papelón el del concejal Redondo, y la brutal e inmisericorde tasa de basura. Sí, la sube ella, no la sube Sánchez. Si la tasa de basura, después del tasazo, la subes un cuatro y el IBI lo bajas un dos, … tu misma. Creo que sabe sumar y restar.
Nunca ningún alcalde decepcionó en tan poco tiempo a tantos ciudadanos. Están corrompiendo el ayuntamiento y dejando que la ciudad se muera, por mucha fiestecita que organizan las empresas de sus amiguitos. Han venido a cobrar buenos sueldos, parece claro. Oye, y a jugar al pádel antes de comer, que no pasa nada.
PD: ¡Qué bochorno el concierto de Navidad! Con su autobombo habitual se premiaron a ellos mismos sin ningún pudor. Presentaba la asesora, premio al asesor, a la concejal, al concejal, al presidente del patronato … y así suma y sigue. ¡Qué manera de humillar y denigrar un acto que con tanta dignidad había mantenido estos años José Vicente Ramón!
VICENTE JAVIER MÁS TORRECILLAS
DOCTOR EN HISTORIA Y ACADÉMICO DE LA RACV
