Compromís per Castelló ha exigido a la alcaldesa Begoña Carrasco que actúe con coherencia y repruebe la actitud de los concejales que, hace una semana, participaron en una manifestación en la ciudad en la que se lanzaron proclamas que pedían la intervención armada de potencias extranjeras en el Estado Español y el secuestro del presidente del Gobierno, ante las cuales cargos de su partido aplaudieron y se rieron.
El portavoz de Compromís, Ignasi Garcia, ha recordado que la manifestación del pasado 4 de enero tenía como objetivo defender la libertad y la democracia en Venezuela, una reivindicación plenamente legítima. Sin embargo, “diferentes concejales del PP estuvieron aplaudiendo comentarios que pedían intervenciones armadas de potencias extranjeras en el Estado Español o el secuestro del presidente del Gobierno, elegido democráticamente. Y esto es totalmente inaceptable”.
Desde la coalición recuerdan que la legislación española no ampara ni permite llamamientos a la intervención armada ni a acciones de este tipo, y que estos mensajes no pueden normalizarse en ningún espacio público. En este sentido, consideran especialmente grave que hubiera concejales del Partido Popular aplaudiendo y riéndose ante proclamas de esta gravedad.
Garcia ha remarcado también la incoherencia de la alcaldesa: “No puede ser que la señora Carrasco monte un espectáculo en el pleno municipal por unos panfletos críticos repartidos en una manifestación, y al mismo tiempo guarde silencio cuando sus concejales están aplaudiendo proclamas tan graves como las que se escucharon hace una semana en Castelló”.
Para Compromís, la defensa de la democracia y de la legalidad debe ser la misma para todo el mundo, sin dobles estándares ni excepciones en función de quién pronuncie los mensajes. “No puede ser que todo valga cuando las acciones vienen de personas de tu mismo partido o de tu mismo entorno ideológico”, ha manifestado Garcia.
Por todo ello, la coalición pide a Begoña Carrasco que actúe en consecuencia, condene estos hechos y deje claro que desde las instituciones no se pueden avalar ni normalizar discursos de este tipo.
