Compromís per Castelló ha valorado el inicio de las obras de renovación de la plataforma del TRAM en el centro de la ciudad como una actuación necesaria pero que “llega tarde y mal planificada”, tras meses de advertencias por parte de la coalición y del vecindario sobre el deterioro del firme. Compromís denuncia que el Ayuntamiento ha permitido durante demasiado tiempo parches provisionales y soluciones improvisadas, y que ahora ejecuta las obras sin una planificación adecuada ni una información clara a las personas usuarias.
El concejal de Compromís Pau Sancho ha señalado que “si no hubiera sido por la fiscalización constante de Compromís y de las asociaciones vecinales, el gobierno municipal habría dejado el TRAM tal y como estaba”. Sancho ha recordado que “durante más de un año, la única respuesta del Ayuntamiento fueron chapuzas vergonzosas que no solucionaban nada, hasta que la presión política y ciudadana ha obligado al equipo de gobierno a replantearse las obras y anunciar una actuación en condiciones”.
Sin embargo, desde la coalición consideran que, después de haber esperado tanto tiempo, habría sido mucho más razonable planificar la actuación durante los meses de verano, cuando hay menos tráfico y menos personas usuarias afectadas. Compromís subraya que una parte importante de las personas que utilizan el TRAM son estudiantes que se desplazan a la UJI y que ahora ven alterados sus trayectos en pleno curso lectivo. “Se ha llegado tarde y, además, se ha elegido el peor momento posible”, ha lamentado Sancho.
Además, Compromís critica la desinformación que han sufrido especialmente las personas usuarias de la parada de Borrull. Aunque la parada ha sido trasladada unos metros, la única información visible era un cartel indicando que estaba anulada, sin ninguna explicación clara de dónde se había reubicado. “Si no llegabas a ver pasar el TRAM, no sabías dónde parar. Esto demuestra una falta absoluta de cuidado hacia las personas usuarias del transporte público”, ha denunciado el concejal.
Por todo ello, Compromís espera que las obras se ejecuten con la máxima rapidez posible y con garantías, e insiste en que lo ocurrido con el TRAM es un ejemplo más de un gobierno que actúa tarde, mal y solo cuando se le fuerza. “Castellón necesita planificación, información clara y respeto al vecindario, no improvisaciones continuas”, ha concluido Sancho.
