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¿Quién hace las Leyes?

Artículo de opinión de Luis Andrés Cisneros

Una de las mayores preocupaciones y quejas de los españoles hace referencia a la laxitud y protección de los delincuentes por parte de la Justicia en nuestro país. Se habla del excesivo celo garantista para defender al delincuente, por encima de los derechos de las víctimas.

La razón por la que sucede esto es muy sencilla. Sólo tenemos que ver en manos de quién está el redactado de las Leyes, lo que nos lleva a una conclusión sencilla, clara y meridiana: en manos de los políticos. Aquí se podría aplicar el dicho español “entre bomberos no nos pisamos las mangueras”.

Esto me trae a la memoria un chiste antiguo, en el cual se relataba la visita de un ministro a una provincia y en su recorrido, acompañado por el séquito oportuno de estómagos agradecidos, va rechazando todas las peticiones de escuelas, ya que era una necesidad perentoria en la región.

Pero de momento, le piden algo para construir un nuevo centro penitenciario y, de repente se descuelga con una cantidad desorbitada para atender dicha petición. El Gobernador Civil, sorprendido, le pregunta la razón de este cambio repentino de parecer, a lo que el interfecto responde:

  • A la escuela no vamos a volver, pero podemos acabar en la cárcel. Tenemos que cuidar por nuestro futuro.

Aquí tenemos la sencilla respuesta a la razón por la que las Leyes en España son tan permisivas, garantistas y protectoras de los delincuentes, mientras que la defensa de las víctimas está seriamente lesionada por las decisiones políticas de los expoliadores de nuestra querida España.

Veamos algunos ejemplos de ello. El acusado puede negarse a contestar cualquier tipo de pregunta que se le formule, los demás no pueden. El investigado goza del privilegio de poder mentir, mientras que, para un testigo, eso supone causa penal.

Nadie que no sea un abogado o el mismo juez puede formularle ni una sola pregunta al acusado; otro aspecto más de la protección que se le brinda al que haya cometido la causa por la que se le juzga y que, además, a la hora de la codena se le pueden imponer 500 años, pero puede que acabe cumpliendo en torno a cinco años.

La reducción de las penas por buen comportamiento, desarrollar alguna labor en prisión, mostrar interés por aprender o cualquier otra gilipollez que se les ocurra a los que legislan, será bienvenida para hacerle la vida más fácil a los que han cometido cualquier barbaridad.

Un ejemplo, hace algunos años, en la localidad de Pioz, municipio de Guadalajara, un individuo brasileño de 19 años asesinó y descuartizó a su tío y a su tía y a los dos hijos de éstos de corta edad, huyó a Brasil y su abogado le aconsejó que se entregara en España.

A pesar de que no había tratado de extradición entre los dos países, le indicó que con las Leyes vigentes en nuestro país podría estar mucho mejor, gozaría de mayores privilegios y saldría de prisión mucho antes de cumplir su condena. Si fuera detenido en Brasil, la cosa sería distinta.

Todo esto demuestra que nuestros políticos podrán ser ladrones, genocidas, desalmados, mentirosos, corruptos, defraudadores, ególatras, puteros, cocainómanos, vagos………, pero no son gilipollas, ya que nunca endurecerán las Leyes, por su propio bien.

Desde la muerte del Caudillo, ningún partido ha abogado por una reforma de las Leyes, que endurezcan la misma y defiendan, de verdad, a las víctimas. A lo único que se han dedicado es a validar normas que ponen a asesinos en las calles y reducen sus condenas.

Tampoco verán a ningún partido abogando por la eliminación de los aforamientos ni por la supresión definitiva de la inviolabilidad de Felpudo VI, lo primero siempre será lo primero, y la protección de la casta política siempre estará por encima de los que pagamos impuestos.

Lo más sorprendente es que los españoles sigamos creyendo en estos eres de inframundo que siguen, con sus cantos de sirenas engañándonos año tras año. Recordemos que ellos nunca se pisarán las mangueras.

¡¡VIVA ESPAÑA!!     ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros

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